martes, 31 de diciembre de 2013

La desunión de la izquierda transformadora es un delito contra la esperanza (un anhelo panfletario para 2014)

El término que encabeza este artículo lo ideó el profesor Pablo Iglesias, o al menos se popularizó a través de un texto que el escribió. En su momento generó cierta polémica entre diferentes autores sobre su pertinencia. En el debate surgieron conceptos como clase obrera, proletariado, clase media, etc. Vaya por delante que siendo yo un hombre que se considera del campo de la izquierda transformadora, de tradición marxista, aún reconociendo que es una osadía por mi parte, pues mis conocimientos  de dicha ciencia son muy escasos, siempre he defendido una visión de la historia que está marcada por el devenir de la lucha de clases, por el conflicto entre los que tienen la propiedad de los medios de producción y su gran beneficio y los que vendemos nuestra fuerza de trabajo por un salario cuando no integramos el ejército de parados. Y sé que está en el ADN de la izquierda, y es necesario e imprescindible, el debate de las ideas.

Pero. Siempre hay un pero acechante.

Llevamos varios años donde nos están moliendo a palos (sé que algunos están recibiendo más leña que otros), sin conmiseración, a todos los que conformamos ese magma diverso que es el pueblo: trabajadores fijos o precarios, parados de corta o larga duración, jóvenes con o sin formación (entre ellos el desempleo supera el 50%) sumidos en la desesperanza, pequeños empresarios ahogados. Sí, somos un pueblo variopinto que tiene como denominador común que, en mayor o menor medida, está siendo vapuleado, ninguneado, irrespetado.

Ante esta situación, me parece un delito de lesa patria (insisto en robarle la propiedad de la palabra patria a la derecha. Verstringe lo dijo: los ricos, con sus capitales huidizos y viajeros en pos de mayores beneficios no tienen patria; nosotros, los trabajadores, que pagamos por adelantado los impuestos con nuestras retenciones, sí la tenemos) por parte de la izquierda radical no buscar la unidad de acción en todos los ámbitos y lograrla, no hablo de construirla a velocidad de tortuga. La guerra, no la batalla, está siendo ahora. La unidad, ante ese coloso político, económico e ideológico, es necesaria ya. Hay que levantar banderas de ilusión alrededor de un programa de mínimos anticapitalista con inmediatez. Nos están derrotando para decenios ahora. El debate es importante, pero lograr un frente popular (¿les suena de algo?) de cara a las elecciones es vital. Por lo pronto, quizás para intentar cubrirnos y amortiguar los golpes, y en el futuro, quizás para pasar a la ofensiva con un discurso diferente que rompa las cadenas ideológicas que atenazan esta sociedad a la resignación.

Esa unión, que anhelo, de las fuerzas que quieren representar a ese conglomerado real que son los de abajo, tal vez no llegue nunca, no es el optimismo (estado del alma carente de todo fundamento) una cualidad que me adorne, pero es lamentable no haber intentado parar ese fascismo light que viene a paso ligero, machacando al débil, restringiendo derechos, esgrimiendo el salario bajo, la porra y la multa.

Acabo este panfleto deseándoles para 2014, a todas las personas que en algún momento transitan este callejón, salud y rebeldía, mucha rebeldía que alumbre dignidad.

En Cuba hace 55 años, un 1 de enero, el ejército rebelde (ése era su nombre) expulsó al gigante estadounidense y su colonización, instaurando una patria. Y ahí sigue, mesándose sus barbas, ejemplo de rebeldía integral, ese coloso llamado Fidel.






sábado, 28 de diciembre de 2013

Alegría

Una pareja, que vive de la venta de chatarra y de una pensión de invalidez de la mujer de 350 euros, se pasó un día entero sin comer para comprar un décimo de lotería y les tocó el tercer premio: 50.000 euros. No, la justicia divina, esa a la que nos arrimamos cuando no existe la terrenal, no ha sido completa. La historia habría sido mucho más impactante si hubieran sido agraciados con al menos un millón de euros: de la pobreza a bordear la riqueza, con un día de ayuno por medio. Fíjense que incluso, puestos a sacarle punta, tiene algo de expiador. Tras la penitencia de un día sin comer llega la recompensa. La lotería, en un país donde se ponen tantas esperanzas en los juegos de azar, es la puerta de entrada a la gran avenida navideña. Esa puerta que nos permite sacar alguna conclusión ejemplar y sedante: dios aprieta, pero no ahoga. Y al que ahoga, porque la omnipotencia es tarea ardua, no se le publicita en los medios. Según la noticia de La Vanguardia, aunque no abandonen las estrecheces, la pareja de chatarreros podrá tener un vehículo que les facilite el oficio y tapar ese colador que serán sus agujeros económicos. Por supuesto, todos estamos más contentos de que el capote cubra a los humildes y no a los Fabras que arrasan la tierra que pisan. Pero lo siento, el triste que habita en mí está hasta las narices de las historias conmovedoras que tras la lagrimita entronizan la sumisión, el mantener ordenaditas las filas mientras esperamos el toque de la varita mágica. El triste está harto de que día tras día emitan en la televisión anuncios desgarradores donde, archimillonarios, nos dicen que para que se salve un niño en el Tercer Mundo es necesario nuestro aporte pecuniario. Para que seguir... Alegría.
Mientras tanto, el gobierno congela el salario de la ignominia: 645 euros al mes. Quizás nuestros alegres corazones navideños, sin la sangre de la rebeldía, también lo estén.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Las reinas magas

Juan Valyán era, paradójicamente, un hombre sin historia. Su vida había sido una concatenación de rutinas. Apenas en su juventud tuvo ciertas ínfulas guevaristas, comprando una gastada zamarra de faena del ejército, que acompañó de la boina rebelde y una barba fidelista que los mayores peligros que vivieron fueron pequeñas manifestaciones ilegales que se dispersaban al alegre paso de los grises. Gris era el color de su existencia, y no lo lamentaba, había trabajado la grisura con esmero tras leer toda la poesía amorosa que vieron los siglos y tomar la decisión de que él no padecería jamás por esa infección mortal que se conoce como amor, fuera éste el que se siente por una causa o por un ente femenino. Sabía que deslindarse de las causas nobles, al menos cuando la posición social es apacible, era un objetivo sencillo, con la dificultad de dejarse caer plácidamente por un tobogán. El territorio de las mujeres lo vivía, por su propia debilidad, como más acechante. Y, terco como una mula, cuando una mirada alteraba su cansino ritmo cardiaco, tomaba, casi derrapando, la primera desviación y, con empeño de asesino metódico, borraba todos los rastros físicos y los brotes emocionales. Tras vacunarse, Valyán, nada ajeno al latido carnívoro de la especie, cazaba mujeres rotundas y que intuía ajenas al instinto materno. Prolongaba los encuentros  mientras no prendiera una brizna de cariño en algún pliegue cerebral díscolo. También ponía fin, haciendo la sangre justa, si notaba en su ocasional compañera de juegos ese antecedente devastador que es la ternura. A los cuarenta y cinco años, en otra vuelta de tuerca, cerró la tienda de los juegos carnales y abrió el mundo, que ya nunca abandonó, de los nomadeos persistentes, sin alejarse nunca mucho de su guarida, donde devoraba libros insustanciales y escribía la vida que nunca viviría. En esos paseos errabundos, donde compaginaba el vehículo y el andariego, descubrió un lugar que le subyugó.  Situado en mitad de un sendero ancho, que bordeaba un monolito ancestral, donde punteaban los pinos y abundaba el monte bajo, halló un modesto trono trabajado por los milenios que convirtió en su pequeño observatorio de los humores que desprende la tierra en los atardeceres, donde casi a la par empiezan a titilar las luces mortecinas de los pueblos y las primeras estrellas.

El cinco de enero de 2014, tan reciente su jubilación, motivo por el cuál ya pocas palabras pronunciaría el resto de su vida, como sus sesenta años, dejando atrás la urbe donde los niños, anhelantes de regalos y temerosos del colegio, preparaban su noche de insomnio, tras aparcar en la curva de siempre, enfiló el caminillo que tantas veces había hollado. El fuelle menguaba, quizás pronto su trono quedaría vacío. No había atisbos de melancolía en ese pensamiento. Sabía que era inútil cuestionarse las leyes de la vida.  Quizás ya estaba recorriendo los caminos aquél que le sustituiría, pero aquella tarde aún era suya. Cuando lo vio, allí, a la derecha, en un plano ligeramente inferior al camino, a su pesar, casi con ira, se añulgó. Bien abrigado tomo posesión y colocando ambas manos sobre la verticalidad del viejo bastón con punta de metal, esbozo una sonrisa cansada y se sintió un héroe antiguo y desterrado que se presta a ver pasar ante sus ojos inmortales los eones. Su sonrisa se amplió y con un punto sardónico se dijo que nunca debería haber leído El Señor de los Anillos o desvaríos similares. Cuando, con un precioso estertor rojizo, la noche ponía en fuga el límpido azul de la tarde, sintió el ruido amortiguado, regular y creciente de unas pisadas. Desechó el miedo por ilógico y puesto en pie esperó la aproximación de las lucecillas que, lentas, se aproximaban. Ante él se pararon tres figuras a lomos de sus respectivas bestias. Cuando apagaron las luces de visera Juan percibió su condición de mujeres montañeras, pertrechadas de botas y trencas.

-Buenas noches señoras, soy Juan Valyán.

-Buenas noches caballero –contestaron al unísono.

-Yo soy Alegría, la reina maga del pasado.

-Yo Tristania, la reina maga del presente.

-Me llamo Impasíbilia, la reina maga del futuro.

-Van ustedes a recibir una demanda post mortem de Charles Dickens y el cabreo bíblico de San Mateo señoras –contestó risueño Valyán.

-Don Juan –repuso Impasíbilia- , sea usted más serio y mírese la chepa, que es bastante miserable, a la par que ridículo, birlarle con disimulo el nombre a don Víctor Hugo.

-Basta de pullas, que hay mucho camino por delante –suspiró Tristania.

-Pues con esos animalitos… -retorció jodelón.

-Estos animalitos y nosotras seguiremos en el camino cuando de usted no quede ni el recuerdo de sus malos pensamientos y sus inexistentes acciones, señor Vallllllllyaaan.

-Que nombre tan mal puesto el tuyo… Impasíbilia.

-Impasíbilia, Tristania, no es momento de broncas. Además, Juan, por cruzarse en nuestro camino esta noche tan especial, tiene derecho al privilegio de los tres deseos –terció Alegría.

-Pobre Aladino…Ustedes señoras, dicho sea con todo respeto, van saqueando alegremente las historias. ¿Por cierto, para que me concedan los  tres deseos qué y con qué tengo que frotar?

-Ese genio es puro humo tontaina, un tipo demediado. Mi puño en cambio es real y certero. Es insoportable… -rugió Impasíbilia mientras Tristania invocaba su profesionalidad.       

-Juan, no seas tonto, ¿acaso no tienes deseos?

-Señoras, los deseos son casi lo único que no me ha faltado en la vida. Hace un minuto habría sido jocoso y hurgador, pues estaba pensando en pedirle a la sin par Impasíbilia una noche de desenfrenada coyunda –Impasíbilia meneo desdeñosa la cabeza-. Hace medio habría soñado recuperar un fracasado proyecto de asaltar el Banco de España –ya ha sido completamente saqueado apuntó Tristania-. Ahora sólo deseo una balconada celestial, convertir este trono de piedra en atalaya de aire cuando muera.

-Valyán, no pidas imposibles –contestaron al unísono.

-¿Imposibles? Ustedes tienen cuña con el dios todopoderoso.

-Está viejo y cansado, ya ni siquiera se cree a sí mismo –contestaron doloridas al unísono.

-Pues la tendrán con el hijo. Sus esposos le llevaron presentes hace dos mil…

-¡¿Nuestros esposos?!... –bramaron-. ¡Es imposible enderezar una memoria histórica deformada…!     

-El hijo, Valyán, se ha vuelto ateo, ahora está siempre de cháchara con un barbado decimonónico y  un ruso achinado y embalsamado -habló pesarosa Alegría-. No hay balconada posible Juan, disfruta éste mágico lugar mientras puedas.

Pusieron pie en tierra y le besaron tiernamente en los labios. Los de la arisca Impasíbilia eran dulces y esponjosos. En silencio siguieron su camino. Al cabo de varios días, la inmovilidad, el abandono del coche de Valyán en aquella apartada curva llamó la atención.   

Nunca se le encontró.

Los reyes magos, lo saben hasta los niños, no existen. Pero las reinas magas sí, y alumbran el mundo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Adolescentes en el funeral de Mandela. Un agradecimiento

En el funeral de estado por Nelson Mandela, celebrado para regocijo del señor Rajoy en el estadio donde la selección española de futbol ganó el mundial, lo más destacado o noticioso no fue el acto en sí. Todos somos conscientes de que esos funerales de grandes personalidades (y muchos otros) están repletos de hipocresía y lágrimas de cocodrilo. Las de muchos sudafricanos si fueron sinceras, pues lo sentían como a un padre espiritual. Los grandes protagonistas del funeral del luchador social fueron el desparpajo adolescente y los celos. Desde hace ya algunos años unir cabezas y autorretratarse con gesto divertido, estrambótico o poniendo morritos, es una práctica común que, al menos yo, asocio con edades tempranas del ser humano. Parece que la proximidad de la Primera Ministra sueca, ¡perdón danesa! (el lapsus ha sido real al escribir, debe haber aflorado de manera inconsciente el despertar sexual de mi generación, donde la "sueca" era para los jóvenes isleños un ser mítico que viendo del frío prometía, siendo cursi, un ardiente paraíso). Decía, retomando el hilo, que la presencia de doña Helle Thorning-Schmidt alteró el ánimo de los mozuelos Cameron y Obama, que entusiastas hicieron un sandwich jovial con la interesante testa dorada de la líder socialdemócrata. Curiosamente, el debate posterior surgió acerca de si doña Michelle Obama se había puesto celosa o no, debido a que contrastaba la felicidad del trio antes mencionado con el gesto adusto de la "primera dama" estadounidense. Incluso creo que hay una foto posterior donde se la ve situada en medio de su esposo y la premier danesa. A veces soy un hombre cándido y no pensé en un ataque de cuernos, sino en que Michelle sí tenía conciencia del lugar que ocupaban, que su enfado no provenía de un temor a la infidelidad de su marido, suponiendo que fuera el elegido entre los cortejantes (realmente el competidor, por poderío y estética, es un macho alfa menor), sino porque, con buen criterio, era consciente de que el lugar no era el apropiado para esos juegos de la edad temprana. Aunque como ahora la juventud no tiene límite temporal (a mí, casi en la mitad de la cincuentena, me dicen, ante mi asombro, que aún soy joven), probablemente soy yo, un señor antiguo, el desubicado tanto cronológica como espacialmente. Porque ni el momento ni el lugar eran los adecuados para esos jueguitos, pues miles de personas que estaban allí, no por compromiso o cortesía, sentían verdadera emoción. Y, por añadidura, ese lugar está situado en tierra extranjera y hospitalaria, donde es de rigor extremar el bienhacer y la actitud respetuosa. El duelo de gallitos y de gatas (la cascabelera y la ofendida) no me interesa. No obstante dejo abierta una pregunta: ¿si la situación hubiera sido a la inversa los comentarios habrían sido los mismos?
A través de TeleSur vi parte de los funerales de Hugo Chávez. Yo no observé a ningún representante extranjero haciendo niñadas de este tipo. No me imagino a Correa y Evo emparedando, juguetones, el rostro de Cristina Fernández. Tampoco logro visualizar al propio Obama haciendo lo mismo en el hipotético funeral de Su Graciosa Majestad.
En el fondo, en muchas ocasiones uno tiene el defecto ( o la virtud) de escarbar, buscar tras las conductas que parecen insustanciales. Tengámoslo claro, aunque ahora lo iconicen, el muerto no era uno de los suyos. Incluso me cuestiono si han convertido al vivo y poderoso hombre rebelde (palabra hermosa que hace unos días expliqué a mis alumnos de 4º de la ESO, mostrándoles todas las connotaciones positivas que tiene, pues hoy en día se usa, al menos en el ámbito familiar y educativo, para caracterizar el comportamiento disruptivo), que aguantó 27 años de cárcel por su lucha contra el racismo y en pro de una nación más justa socialmente, en un símbolo interesado de la "reconciliación". Y cuestiono las reconciliaciones, que por la connotación pactista de la palabra tienden a considerarse siempre positivas, cuando estas suponen perpetuaciones de grandes injusticias, cuando las estructuras sociales son maquilladas quedando la maquinaria del poder económico prácticamente incólume. Incluso reforzado, y permítaseme el brochazo, por el barniz de una naciente burguesía de color negro. Recomiendo el artículo escrito en Publico por la fina analista internacional que es Nazanin Armanian https://www.google.com/url?q=http://blogs.publico.es/puntoyseguido/1199/hubo-dos-nelson-mandela/&sa=U&ei=9-ixUoeQFcOAhAf5pIHQAQ&ved=0CAcQFjAB&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNEN4W7fGgSv7JinE7vZNe9oultb9g
Lo mejor que he leído sobre la figura de Mandela. No puedo evitar pensar que sus últimos 20 años han sido usados para enterrar, o al menos minimizar, sus anteriores 75. Para muchas personas Mandela ha quedado reducido a la tesis de la película Invictus (repuesta por multiples televisiones y que se pone en los centros de enseñanza para ilustrar su vida) que alumbra de manera exclusiva e interesada, desvirtuando la riqueza del personaje, lo que yo mentaba antes: el conciliador, el hombre seráfico, obviando en cambio al que abanderó durante gran parte de su vida la lucha, el imprescindible conflicto que debe generar la injusticia flagrante.
En estos tiempos de graves y crecientes desigualdades, los símbolos de conciliación entre opresor y oprimido (tesis de fondo del fascismo) tienen una gran repercusión porque, sin duda, interesa al poder establecido.
¿Estarán por eso tan felices Obama y Cameron? Sé comprensiva Michelle...
 
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Hago un aparte para agradecerle a Asun, profesora de un instituto de Gran Canaria, que utilizara un escrito de este blog, http://josejuanhdezlemes.blogspot.com.es/2013/11/30000-ofensas-espana.html como  comentario de texto para sus alumnos de 2º de bachillerato. Me ha hecho mucha ilusión, pues supone acceder a un segmento que imagino transitará muy poco este recóndito callejón: los jóvenes.
Milgracias, de corazón.
 

sábado, 14 de diciembre de 2013

Cataluña y las patrias

2014 tendrá una fecha que va a acaparar gran parte de los titulares de los cenáculos periodísticos y  será un foco básico de la acción política.
CiU, ERC, ICV y la CUP han acordado que el 9 de noviembre de 2014 se celebre en Cataluña un referéndum con las siguientes preguntas consecutivas: ¿Quiere que Cataluña sea un estado? Si la respuesta es afirmativa se contestará a una segunda pregunta: ¿quiere que este estado sea independiente?
En septiembre, tras la cadena humana celebrada en la Diada, escribí un texto que titulé http://josejuanhdezlemes.blogspot.com.es/2013/09/cataluna-necesita-la-consulta.html . Pues la consulta ya está programada. Las fuerzas que la apoyan suman 87 de los 135 diputados que conforman el parlamento catalán. La rechazan los 48 restantes. En base a estas cifras la consulta es respaldada por el 64,4% de los representantes del pueblo de Cataluña (casi dos tercios, o sea, una mayoría cualificada). Se perfectamente que no todas las personas que votaron a estas fuerzas son independentistas, pero también sé que dentro del PSC hay una corriente importante que defiende la consulta (quizás a este partido es al que la hipotética consulta le remueve más los cimientos, no les sucede esto al PP y a Ciutadans pues son la bandera del unionismo en Cataluña). Pienso, ya lo dije en otra ocasión, que la independencia y su negación son reivindicaciones políticas que tienen una importante transversalidad social en Cataluña. Una muestra es que CiU y la CUP son, en sus modelos sociales, antagónicos, pero han llegado junto a la izquierda pequeñoburguesa de ERC y a la izquierda ¿transformadora? de ICV, a un consenso que ha cuajado en las preguntas antes citadas.
El tropel mediático españolista, afín al PP y al PSOE (en este caso más cautelosos) , ha salido en tromba afirmando que la consulta no se celebrará bajo ningún concepto. El considerado dubitativo Rajoy ha sido de una inusual contundencia. Sabe que su electorado se reafirmará con cada colleja verbal que de a los levantiscos catalanes. El español construido con vísceras, ese que considera que la españolidad es casi un don divino, ese ser que tan bien modeló el fascismo, ese individuo que está consintiendo con insana docilidad, sin salir masivamente a la calle, las tropelías sociales del PP, ese que ahora mismo está incapacitado para luchar por sus derechos (incluso las luchas laborales son puramente defensivas, por quedarnos como estamos o perder poquito) va a inflarse, aún más, de patriotismo malo, en los próximos meses. Y hablo de patriotismo malo no porque considere que ser patriota español sea, en sí, malo. Pero no puedo olvidar que en el siglo XX el patriotismo español ha sido enarbolado por fascistas y opresores, ligados al ejercito, la monarquía y la jerarquía eclesial, que han considerado a  la izquierda -nos guste o no- la antiespaña (¡oh , el alma republicana y escindida del PSOE!) que incuba en su seno al ogro comunista y al cáncer separatista.
Los patriotismos pueden ser diversos. El patriotismo de EEUU es imperialista, expansivo, sometedor. El patriotismo cubano es defensivo, liberador, solidario con otros pueblos. El  primero exporta soldados y armas, el segundo médicos. Son visiones diferentes de lo que es una patria y el rumbo que puede tomar.
No es igual el patriotismo que impide que un pueblo decida si quiere crear su propio estado, que el que solicita la posibilidad de, libremente y en paz, pronunciarse a través del voto sobre la citada cuestión.
No existe ninguna ETA en Cataluña que permita la coartada de cobijar al independentismo bajo el ala terrorista. Aunque tampoco obviaré que la conformación histórica de muchos de los estados hoy existentes se forjó a través de la lucha armada. Por ejemplo, hace 250 años no había ninguna nación independiente en América (esto chafa a los que anhelan poner un freno basado en la historia a los pueblos que quieren decidir si constituyen en estado propio), y todas surgieron de guerras de liberación.
¿De qué me sirve ser independentista, pregonarlo a diario a los cuatro vientos,  si no dispongo de vías para lograr mi objetivo si éste llega a ser socialmente mayoritario? Se trata de, tras debatir, contarse. El estado español demuestra temor al resultado de la consulta. La antítesis es el caso escocés. Allí, Reino Unido y Escocia han pactado para septiembre de 2014 un referéndum de autodeterminación. Aquí en cambio, algunos sectores, cierto que minoritarios, hablan de la posible suspensión de la autonomía catalana. Y esos sectores, quizás vayan en aumento, quedando en segundo plano el debate de ideas. Creo que la premisa básica de la consulta debería ser que nadie se sienta amedrentado en su voto, que lo reflexione, y que cada opción tenga el mismo espacio para la difusión.
Cataluña, o Canarias, mi tierra, son territorios con un devenir histórico propio. Y la historia es cambio, evolución, transformación. Por eso es ridículo, sí, ridículo que la constitución hable de "la indisoluble unidad de España". Aparte del tufo carcelario, a cadena perpetua, que emana del articulito, es absurdo pensar que un enunciado dictado por el ejército en 1978 podrá frenar indefinidamente a un pueblo que tenga voluntad de constituirse en estado. Con esto no afirmo que vaya a celebrarse la consulta. Al contrario, mi natural tendencia al pesimismo me conduce a pensar que no, que el estado central la impedirá. Hecho que retratará, si así acontece, la faz, ya muy deteriorada, de la democracia hispana y que, de camino, sólo servirá para enconar el conflicto.
Si Cataluña lograra, tras acuerdo con el poder central, votar el 9 de noviembre, sin importarme cuál fuera el resultado, yo pensaría lo que ahora no pienso, que quizás (sólo quizás), es posible otro estado español, aquél que se vislumbró en la Segunda República, y que el patriotismo malo español, encarnado en el fascista general Franco, destruyó. Un estado surgido de la libre unión de pueblos. Un estado que no necesite proclamar absurdas unidades indisolubles con un sustrato ideológico imperialista. Un estado donde quizás un viejo -aparte de rojo- republicano federal, al que tampoco asusta la independencia, se sentiría razonablemente cómodo.
 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Caminando hacia el socialismo. Amén

Hace varias semanas el alcalde socialista y perecedero, al igual que toda su corporación,  pues fueron elegidos por cuatro años, ha nombrado a la virgen alcaldesa perpetua de la Línea de la Concepción.
Curioso este PSOE bipolar.
Casi al mismo tiempo solicitaba al gobierno que denuncie el Concordato con la Santa Sede.
Para mí es un acto de pura vergüenza. Gobiernas de 2004 a 2011 (me olvidaré de los catorce años de Felipe González). Muchos sectores de la izquierda te piden la denuncia de los citados acuerdos, que otorgan prebendas injustificadas a la organización privada Iglesia Católica. No lo haces por temor al enfrentamiento con la Conferencia Episcopal, como reconoce en unas declaraciones la Sra Valenciano, y ahora, sólo dos años después, le pides a los clericales del PP que hagan lo que tu no tuviste ni el valor ni la coherencia de hacer.
Cuando escribo estos textos, desde mi limitación analítica, uno de los principales objetivos que busco es mostrar aspectos contradictorios de la realidad. Y reconozco que muchas veces soy más duro o contundente con los que se supone que están en mi campo o alrededores, que con los que "juegan" en el terreno opositor. La coherencia del PP me importa un pito. Sé perfectamente que su acción, más allá de programas que nadie lee, seguirá la senda de recortar derechos a las clases populares. Es su naturaleza y su función perpetuar la estructura social existente. Sí me importa, y mucho, la coherencia de los que se sitúan (al menos nominalmente)  en el terreno de la izquierda. El campo que precisamente ondea la bandera del cambio de las estructuras sociales. Me interesa mucho más nuestra ética (la de la abigarrada izquierda), que la del enemigo.
En los ya inexistentes países del "socialismo real", en muchas ocasiones, aduciendo un fin superior (la propia pervivencia del socialismo), se ocultaba la realidad que albergaba la ineficiencia, pues esas informaciones se consideraban derrotistas. El socialismo sólo puede existir, como doctrina emancipadora, entre pueblos conscientes y críticos. No me gusta la idea de un socialismo, aunque la riqueza se reparta más justamente, para menores de edad. Un socialismo vertical donde una cúpula dirigente, por muy bienintencionada que sea, adopta las decisiones sin un debate profundo, con libertad de expresión y proposición. Sé que el enemigo capitalista siempre estará actuando, laminando el proyecto liberador (Venezuela es un ejemplo), sé que podemos perder, pero la base de la victoria nunca será el seguidismo, una sociedad acrítica y acomodaticia. Sólo desde el convencimiento, que va unido al conocimiento, no al asentimiento, se construye una sociedad de seres libres. Me parece muy triste que el principal ejemplo de hecatombe del socialismo, la URSS, implosionara tan fácilmente existiendo una organización de 17 millones de militantes (se suponía que revolucionarios) donde, estoy convencido, el marxismo era una entelequia, una "religión" que servía en la mayoría de los casos para medrar. Uso el término religión porque se asumían las directrices cupulares de manera acrítica. Así, cuando hubo que defender la esencia socialista, igualitaria, de la sociedad, esa militancia no movió un dedo, fue incapaz de enfrentarse a los dirigentes que abocaban al país a un capitalismo brutal. Contra lo que en su día dijo Fukuyama la historia no se ha acabado. Las sociedades, con sus vaivenes, siguen bregando. El socialismo, con diversas faces, tendrá nuevas oportunidades (hay experiencias interesantes en América Latina) y no aprender de las experiencias pasadas sería dar carta de naturaleza para mucho tiempo a un régimen capitalista que, inhumano, nos lleva cada día más a la iniquidad.
Pienso que la conciencia de la necesidad de un reparto de la riqueza más igualitario es un camino lento, que todos los que defendemos un mundo sin explotación tenemos que irradiar en nuestros pequeños ámbitos de influencia. Para que llegue una realidad mejor para toda la humanidad tiene que calar, lenta e inexorable, la lucha por la utopía. En alguna otra ocasión ya he hecho la distinción -leída en no recuerdo que lugar a Julio Anguita- entre quimera y utopía. La primera hace referencia a lo imposible. La segunda a lo deseable pero de muy difícil consecución. Es curioso que en un mundo donde tanta gente cree en un ente abstracto indemostrable, muchos consideren irrealizable desterrar el perverso axioma que nos inculcan desde niños: "siempre ha habido y siempre habrá ricos y pobres". A este aserto, por dignidad, nunca digamos amén.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Mandela

En la muerte de Nelson Mandela quiero alejarme de la hagiografía que venera en abstracto a un adalid de la libertad.
Hay dos maneras de cegarnos: la ausencia de luz es la primera que nos viene a la mente, pero su irrupción torrencial sería igual de dañina. A Mandela falta poco para que lo hagan santo, y es una santificación interesada, para ubicarlo en el panteón de los intocables, panteón que yo al menos (como hombre de izquierdas) detesto por empobrecedor, pues creo que los luchadores sociales están ahí y son valiosos, para debatirlos, no para convertirlos en el tótem de la tribu.  Un Mandela por encima de las ideologías. Un Mandela  bueno y mártir. Un Mandela que estuvo 26 años en la cárcel. El mismo tiempo, que coincidencia, que pasó presa la mujer del hermoso nombre (según don Manuel, junto con don Jerónimo, uno de los patibularios contumaces de este callejón), Inés del Río. Y Mandela tiene otro elemento en común con la expresa de ETA. Ambos practicaron, más allá de que uno este ubicado ya para siempre en el Olimpo y la otra transite, también para siempre el Averno, la lucha armada. El Ghandi de la segunda mitad del siglo XX en un momento de su vida, no sólo cogió su fusil, sino que fue Comandante  en Jefe de La Lanza de la Nación, el brazo armado del Congreso Nacional Africano. Después de salir de la cárcel, la primera visita al exterior que hizo Mandela fue a Cuba. Allí agradeció la ayuda de Fidel con las siguientes palabras: "Que nos entrenó a nuestra gente, que nos dio recursos, que ayudó tanto a nuestros combatientes, a nuestros médicos". Este es otro elemento a tener en cuenta. ¿Cuántos países ayudaron de hecho, más allá de las bellas declaraciones y las condenas enérgicas, a los combatientes sudafricanos en los duros años de la lucha contra el despiadado régimen del apartheid? Apoyar activamente al CNA era la mejor manera de ayudar a Mandela, que tampoco fue, como he leído en algún lugar, un preso de conciencia. Era, en su plenitud, un preso político (terrorista para el régimen racista), un dirigente de una organización que luchó, en todos los frentes (en alianza con el Partido Comunista Sudafricano), por acabar con el racismo e implantar la justicia social en sus país. Este último es otro tema de capital importancia. El apartheid cayó. Desaparecieron playas o urinarios para blancos o negros. Era una gran victoria, refrendada con su elección presidencial del 94, de Madiba, que simbolizaba, ese es su gran valor, a todos los que lucharon, muriendo y matando (suena mal, pero es así), por un noble ideal. Sin embargo, creo que la pirámide social sudafricana no ha sufrido grandes variaciones. El poder económico sigue estando en manos de los blancos, siendo el ingreso medio de una familia blanca (32.500 euros), seis veces superior al de una familia negra (5.400 euros). Sospecho que esta lucha por una sociedad más igualitaria, sin duda era una parte fundamental del pensamiento de Mandela,  que sabía que era una enorme tarea pendiente, una tarea que él no podía afrontar, quedando reducido los últimos años de su vida a receptor sonriente y protocolario de tanta gente que iba a homenajearlo desde el desconocimiento o, lo que es peor, la tergiversación.

sábado, 30 de noviembre de 2013

30.000 ofensas a España

En la nueva Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana podrán multarse con hasta 30.000 euros las ofensas o injurias a España.
Por ir poniendo las cosas es su sitio. La cantidad arriba citada supone 46 mensualidades del salario mínimo o dos años y medio del sueldo de un mileurista. No olvidemos que hablamos de la ofensa a un ente abstracto, no de causar daño a una persona o a un bien material. Si yo mañana me compro en el chino de la esquina una bandera española, de esas que proliferan cuando se acerca un europeo o un mundial de fútbol, y la quemo en la plaza del barrio, no causaré daño a
ningún bien común ni al asombrado viandante. Yo pagaré
de mi bolsillo la bandera y el mechero. Coste cero para el erario público. Mi acto de desdén (hipotético) por España (o por Canarias o Cataluña o por cualquier otra comunidad) me lo sufragaré enterito. A los que argumentan que "la libertad de uno acaba donde empieza la del otro" (libertad que la mayoría de las veces tiene la dimensión de la riqueza del individuo) les aclaro que no obligaré, palabra, a ningún vecino a corearme o aplaudirme por mi acto. Los aplausos y los pitos serán tan libres como mi acto. Tampoco, lo prometo, pondré en la bandera el nombre del vecino, monárquico, del quinto, por aquello de los daños morales a las personas, dimensión del ser humano (la moral) que a mí me parece respetable, siempre y cuando la trayectoria de la persona en cuestión la merezca. Insisto, ni ofenderé ni vejaré ni laminaré a nadie con una personalidad concreta. Seré yo y mi enfado, simbólicamente destructor, con la España que representa la bandera bicolor. El enfadito de marras, cuando se apruebe la ley, puede salir, como demuestro más arriba, muy caro teniendo en cuenta los parámetros salariales y los niveles de paro en los que nos movemos. Sé que para muchas personas los símbolos son importantes. Quién lea este blog sabe de mi querencia por la roja (la bandera) y la tricolor, pero no creo que quién ultraje alguna de las citadas me infrinja mí o a todos los que nos sentimos representados por ellas un daño tan irreparable que merezca sanción alguna. Además, me parece mucho más ofensivo para España o cualquier otro territorio, que una persona sea desahuciada, desalojada de su casa por quedarse sin trabajo y no poder pagar la hipoteca (impedir un  desahucio también será castigado), que una familia se vaya a la cama sin cenar, que haya que procesionar para recaudar alimentos, que haya pensionistas que "seleccionen" los medicamentos y encima tengan que amparar a sus hijos, que el PP tenga una contabilidad B, que el PP y el PSOE decidieran, con agosticidad, reformar la constitución para entronizar, por encima del bienestar público, la deuda.
Todo lo antedicho me parece mucho más ofensivo que la cremación telar que, en un arrebato de patriotismo (¿o quizás matriotismo?), llevaré a cabo mañana.
 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Raíces y milagros. En busca de la rebeldía

En el barrio de La Isleta, nacido a finales del siglo XIX al albur de la construcción a partir de 1883 del Puerto de la Luz en la ciudad de Las Palmas, barrio que se fue conformando con los inmigrantes de los campos de Gran Canaria y gentes venidas de otras islas del Archipiélago Canario, barrio en el que nació en 1902, en una choza situada en medio de la calle Pérez Muñoz, mi abuela Carmen, cuyos padres llegaron allí desde el Valle de los Nueve en Telde, barrio al que arribó, procedente de Fuerteventura, siendo un muchacho, mi abuelo José, barrió que acogió en los albores del siglo XX, emigrado desde San Miguel de Abona en el sur de Tenerife, a mi abuelo Juan (a ellos, que no tuve la dicha de conocer, debo mi nombre), para traerse al poco tiempo desde allí a mi abuela Pilar. En ese barrio donde en 1936, a los pocos días del golpe militar fascista del 18 de julio, los falangistas volaron con cargas de dinamita la Casa del Pueblo de la Federación Obrera Canaria, barrio donde la Unión del Pueblo Canario, hermoso y unitario intento de crear una alternativa transformadora de izquierdas a fines de los 70, cosechó miles de esos votos que ahora tanto necesitamos, allí, en ese barrio que era emblema de lucha por la justicia social y que tan orgulloso me siento de que sea mi raíz vital, allí este fin de semana ha salido, vacío, el trono de la Virgen del Carmen, procesionando a hombros de costaleros durante cinco horas, para recoger entre los vecinos alimentos para los necesitados. El periódico Canarias 7 titula en su edición digital del domingo 24 de noviembre: "El milagro del trono de La Isleta" http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=318054&p=3. Triste y acongojado pienso que sí, que al final vamos a necesitar un milagro que obre sobre nuestras aletargadas conciencias para que, más allá de la bienintencionada caridad, se derrame sobre nuestras cabezas, venturoso, el espíritu de la rebeldía.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Ante el 20 de Noviembre. Fascismo y comunismo.

 
Mientras la ONU le dice a España que tiene que crear una comisión para investigar los crímenes del llamado Franquismo, que una ley de amnistía no puede amparar delitos de genocidio, los fascistas españoles se preparan para darse un garbeo el 20 de noviembre por el mausoleo donde el cadáver de su extinto jefe terrorista es mantenido con el erario público. Además, celebrarán algunas misas por el alma de la que carecía. Lo harán con la impunidad de todos los años. Incluso podrán portar algún retrato suyo sin ser acusados de apología del terrorismo. No como apologetas del terrorismo, sino casi como a terroristas están juzgando, desde el 18 de este mes, a los acusados del tartazo a la señora Barcina, presidenta de Navarra. La acusación particular pide 9 años de cárcel a uno de los encausados, la fiscalía, más comedida se conforma con entrullarlos 5 añitos. Mientras tanto, deshaciéndose como un dulcito de merengue, dando vergüenza ajena  (la propia que se la ventile él), el fiscal jefe anticorrupción se desvive en salvarle salva sea la parte a la hija del heredero del jefe terrorista que nos gobernó del 36 (en Canarias y en otras partes del estado español) al 75.
 
El sujeto susceptible de fascistizarse (reconozco que es bastante más sencillo fascistizarse que comunistizarse) vive o en el seno o en los aledaños de la comunidad pepera. Aunque intentan mimetizarse de amantes de la democracia, en alguna ocasión su almita colmenera les traiciona y se les escapa un tuit o se abstienen o votan en contra si de quitar una calle o una placa fascista se trata. Muchos de estos tuiteros, fascistas vergonzantes, son jóvenes.
 
Creo que fue Willy Brandt quién dijo que quién a los 20 años no es comunista no tiene corazón. La frase la completó algún arrepentido añadiendo que quién lo sigue siendo a los 40 no tiene cabeza. La frase de Willy, aunque él ya había recalado en las plácidas y respetables aguas de la socialdemocracia, es tremendamente elogiosa para el comunismo, pues lo sitúa como un ideal natural, propio de una naturaleza humana aún pura, anhelante de justicia e igualdad, una naturaleza propia de la aún no baqueteada juventud. Una naturaleza que se acomodará con el paso del tiempo y verá la posibilidad de una sociedad sin clases explotadoras como una entelequia tan deseable como irrealizable. No es raro el sujeto que dice que el comunismo como idea está bien, pero... siempre habrá ricos y pobres y además lo dice la resignada canción (¿qué sería de nuestras vidas sin canciones?), que casi todos habremos entonado tras unas cuantas copas: "todos queremos más, todos queremos más, mucho más y siempre más..." Sin embargo, la extrema derecha, que llena en Europa el zurrón de votos con mensajes simples y miedosos (no pocos autores identifican al fascista con un burgués asustado, para mí que ese susto es extendible a capas más amplias, y vulnerables, de la población), tiene bastante cuidado de no reivindicarse como fascista, pues saben que desde la nobleza de un ideal el fascismo es indefendible, ya que basa su ideología en el afianzamiento de la jerarquía social y en un imperialismo explícito, racista y agresivo. Esto, junto a las referencias viriles, machistas, atrae a jóvenes que ven en Franco , un personaje en muchas ocasiones asépticamente tratado en los institutos, al que a veces ni siquiera se tilda de dictador, sino de autoritario, como el hombre que salvó a España de su desintegración a manos de una República escasamente reivindicada, con no poca negligencia, por buena parte de la llamada izquierda. Y muchos de esos jóvenes y no pocos talluditos incuban, sin prisa, pero sin pausa, quizás alguno sin saberlo, el  siempre latente huevo de la serpiente. Tengámoslo claro, si algún día las fuerzas que luchan por la sociedad de los iguales avanzan posiciones, el bicho, en toda su fiereza, sin mascaras, eclosionará. Y el atildado burgués Jekill mutará en el monstruoso Hyde.

sábado, 16 de noviembre de 2013

El capote mágico del PSOE

El fin de semana anterior, iba caminando, algo absorto, por la izquierda de un camino sinuoso. De golpe, irrumpiendo con afanes cinematográficos, un coche desenfrenado y zigzagueante, pero derrotando hacia la izquierda, casi me lleva por delante. Fíjense ustedes que por un momento pensé, con lo poco que me gusta la opción, que tendría que rodarme, raudo, hacia la derecha, para no resultar golpeado. Pero no. El conductor es viejo conocido. Algún fin de semana que otro trinca una melopea ideológica, pero siempre acaba embocando,  el carril derecho.
Ante las expectativas creadas por la Conferencia celebrada por el PSOE del 8 al 10 de noviembre, por un momento pensé que iba a ver a un Rubalcaba bolchevique (que hermosa palabra), salir del evento vestido con el capote del Ejército Rojo y llamando a sus huestes a asaltar el ajado palacio borbónico (y tú mientras tanto,  Cayo querido, mosqueado con el zapato de David Fernández, diciendo que esa no es la cultura de IU, casi quedando como un nenaza. Aprende de Rubal que en un plis plas es capaz de ponerse en "plan soviético"*).
Tranquilidad. El tartana-bólido socialista o derrapa o se cala, pero siempre acaba cogiendo, derechito, rumbo monclovita.
Sí, los compañeros del PSOE están girando a la izquierda. Ya lo han hecho en otras ocasiones cuando están en la oposición. Además, son maestros en medir los tiempos del giro. Siempre logran que en el grado 180 del giro, cénit izquierdista, se produzca su alineamiento con un ramillete de urnas y una legión de desmemoriados.
 
*En mi juventud, a fines de los setenta e inicios de los ochenta, esa expresión significaba ponerse duro.
 

martes, 12 de noviembre de 2013

La enésima catástrofe: los últimos de Filipinas

Tras el devastador ciclón el ejército filipino se ha desplegado rápidamente en el lugar de la catástrofe para... evitar los saqueos. Viendo las imágenes me pregunto: ¿qué hay que saquear? ¿cadáveres? ¿hambre? ¿destrucción?
Repugna que la protección de unos bienes materiales, cuando habrán miles de heridos y dolientes que pueden morir en horas, se convierta en la prioridad.
El estado filipino, íntegramente, tendría que estar volcado en el auxilio de los damnificados, en la lucha contrarreloj por salvar vidas. Los saqueadores pueden ser de dos tipos: o aprovechados de las circunstancias o ¿lo más probable? gente desesperada porque no llegan ayudas. En cualquier caso no son el elemento prioritario cuando el hambre y la enfermedad se enseñorean del paisaje.
La ayuda internacional.
Una locutora de radio se escandalizaba por una encuesta hecha en Francia en la que un 60% de los preguntados decían no estar dispuestos a contribuir económicamente para ayudar a las víctimas del ciclón. ¿Son ese 60% seres sin entrañas? Quizás. Pero me imagino que en ese 60% hay diferentes motivaciones. Cuando sucede una catástrofe siempre se apela al humanitarismo del particular, al óbolo, a la limosna salvadora. Ayer en la prensa salía una lista de cuentas corrientes de diversas entidades y oenegés pidiendo la donación ciudadana. Es vergonzoso que unos estados capaces de emplear decenas de miles de millones para salvar a la banca o en una intervención militar imperialista, cuando se trata de realizar una ayuda primaria, de choque (alimentos, medicina y un techo provisional), dejen parte de sus deberes ineludibles en manos de entidades privadas. En Haití, cuando ocurrió el terremoto, la ayuda médica mejor y más estable fue la del estado cubano.
La ONU pide movilizar recursos por 225 millones de euros para 11 millones de afectados (la descomunal cifra de 20 euros por afectado). La ridiculez queda acentuada si pensamos que el Real Madrid gastó 100 millones en Bale. ¿Es inconcebible o imposible crear un fondo de garantía mundial para actuar urgentemente ante catástrofes brutales que afecten a poblaciones especialmente empobrecidas?
Siempre queda la opción que le escuché al presidente de Filipinas don Benigno Aquino: rezar.
 
 
Una peligrosa saqueadora

domingo, 10 de noviembre de 2013

El listón de la felicidad

Me despierto. Como muchas mañanas, para salir del hogar nocturno, pongo la radio. Mientras transito del mundo onírico al tangible, entro en la historia, concisa, de una mujer joven:
"Tras acabar sus estudios universitarios, incluidos master e idiomas, y estar varios años en paro, X acaba de encontrar trabajo en el sector de la limpieza por 700 euros mensuales". Fin de la historia (advertí que era sucinta).
Ustedes me dirán que es una historia cotidiana (calificarla de vulgar me parecería una falta de respeto hacia la gente que la protagoniza) en estos tiempos de crisis. No hay nada novedoso en los titulados que realizan una tarea muy inferior a la que su cualificación les permitiría. Tienen toda la razón.
A mí lo que me agarró del cuello, y obró como una racha de viento que despejara mis brumas matinales, fue su voz. Exultaba emoción y alegría. Pensé en esta llamada diez años atrás, en idéntica situación, y me imaginé esa misma voz contaminada por la oscuridad, la tristeza y la frustración.
La ideología de la crisis, triunfante en su perverso minimalismo, aunque suene paradójico, acercándonos a la felicidad.
 

domingo, 3 de noviembre de 2013

La estampida del Congreso: extraviándonos en la anécdota

Uno de los videos estrella en la red, desde el jueves por la noche, es el que nos muestra la salida precipitada, y en masa, de los diputados del hemiciclo esa misma tarde. Poco ha faltado para que arda Troya. Uno de los deportes más en boga en los últimos años, sobre todo en esa barra de bar posmoderna, que son las redes sociales, ha tenido un importante repunte: la denostación acéfala del político. Son tratados como alienígenas venidos desde el espacio para buscar, con arduo empeño, y en la misma medida, nuestra perdición y su prosperidad. El político, corriendo en busca de la puerta, encarna la mendacidad en estado puro. Un ser que huye de sus responsabilidades. Izquierdas y derechas unidas en la huida de la "fábrica" legislativa, con maleta en vez de tartera, hordas prestas a cruzar, con algarabía escolar, el ansiado puente de los difuntos.
Los que quieren que miremos el dedo y perdamos de vista la luna están de enhorabuena.  Aunque sea momentáneamente han logrado su objetivo. En una tarde donde se perpetra un atraco a los pensionistas del estado español por valor, en los próximos nueve años, de 33.000 millones de euros, nos quedamos con el foco puesto en la velocidad a la que sus señorías abandonan su escaño. Además, desprestigiamos globalmente a los políticos, olvidándonos de lo sustancial, las políticas que defienden, que toda política, toda, tiene un sustento ideológico que conlleva una práctica que se traduce en unas determinadas normas y leyes. Éste es el combate que a mí me interesa. Y el que se nos birla cuando se presenta a los políticos como una casta cuasi criminal per se. Sí, a veces sus medidas son criminales, como cuando, con la pasividad de casi toda la sociedad, la gran mayoría de la cámara (PPSOE) aprobó introducir en la constitución la priorización del pago del déficit. Eso fue un delito de alta traición que nos debería haber enervado y quizás haberlos hecho correr o rectificar. Pero no. Incluso varios meses después, en noviembre del 2011, los votos le dieron la mayoría absoluta a uno de los dos responsables del atropello. Sin embargo, nos alteramos por una memez habiéndonos quedado pasivos por una enormidad. Algún medio digital, incluso de izquierdas, como "Insurgente" (de los de derechas lo espero, se que van a fomentar el derechista apoliticismo), ha mostrado la imagen de Cayo Lara saliendo a toda prisa por el pasillo. El mensaje está teñido de una moralina repugnante y farisea, la moral de la apariencia. Las personas de izquierdas sabemos que Cayo Lara está en contra de la nueva Ley de Pensiones. ¿Aporta algo al compromiso de Cayo la mayor o menor velocidad a la que abandonó el pleno después de la votación? Podría reprocharle a Cayo y a su grupo político una cierta tibieza a la hora de las luchas sociales en la calle, pero no le reprocho estar 10 minutos más o menos en el pleno. Si ese es el nivel crítico que manejamos desde algunos ámbitos de la izquierda me parece que andamos más extraviados de lo que pensaba. Y lo que es peor, mal podremos aportar claridad a la sociedad, en estos tiempos en los que existen más medios que nunca en la historia para cegarnos a base de luz.

martes, 22 de octubre de 2013

Los terrorismos y la doctrina Parot

Me ahorraré hacer la declaración pertinente sobre lo aborrecible que es el tiro en la nuca, el coche bomba que mata indiscriminadamente (casi a diario en Bagdad) o la muerte de niños en una casa-cuartel de la guardia civil. Me la ahorro porque, aparte de la aversión  moral relativa (¿ninguna persona que lo haya perdido todo por la crisis ha tenido la idea de empuñar y usar una pistola? ¿quién arruina y desecha vidas, empujando incluso al suicidio, es un asesino?), creo equivocada la violencia de grupos minoritarios redentoristas, de vanguardias que cuando viran la cabeza no encuentran ni rastros de sus pueblos. Dejando a un lado el pacifismo de los hipócritas, nadie con un mínimo conocimiento histórico ignora que la violencia es un actor principal en el gran teatro del mundo. Todos sabemos que en situaciones de opresión existe el derecho de los pueblos a rebelarse. ¿Sólo pacíficamente? Pido un poco de respeto intelectual, que dejen de repetirme machaconamente que la violencia es inaceptable, aquellos que la practican, la fomentan y amenazan con ella cotidianamente. Son los doblerraseristas. Pakistán ha denunciado hace pocos días, ante la ONU, que en la última década su aliado (o jefe) ha matado a 2.200 personas por ataques de drones. De éstas, 400 eran civiles y 200 más "probables no combatientes". ¿Se diferencia algo del coche-bomba, salvo que el escenario es una aldea remota de un país también remoto? ¿Alguien lo concibe al revés? Drones paquistaníes atacando un rancho de Arizona. Sería un escándalo mundial. Enviarían a Pakistán a la edad de piedra (esta fue la velada amenaza de un funcionario de EEUU tras los atentados de las Torres Gemelas). Simplemente argumento que los grandes condenadores de la violencia de ETA (PP y PSOE) no son pacifistas convencidos, pues pertenecen (felices) a la organización que lidera ese país que ataca a otro, matando a centenares de civiles, con absoluta impunidad.
Ya sabemos que la cercanía del crimen lo hace más impactante. La lejanía, salvo que ocurra en algún punto neurálgico del planeta y los medios lo quieran, diluye en gran medida el espanto. En el estado español, a miles de kms de EEUU, Iraq o Afganistán, si a cualquier persona con información media (básicamente tele) le preguntas cuál ha sido la agresión terrorista más brutal del siglo XXI, no dudará en responder que el atentado de Nueva York. No catalogará como víctimas de atentado a los miles de muertos de Iraq (matanza perpetua). Alguien me dirá que eso son guerras, no atentados. Hablamos de países (campañas mediáticas aparte) militarmente débiles, agredidos por una fuerza militar brutalmente superior. Ni siquiera les declaran la guerra. Aterrorizas desde el aire durante días a base de bombardeos nocturnos (dulces sueños para los niños) y después conquistas (defender lo conquistado es otro tipo de guerra más costosa, más estresante para la fuerza ocupante) por tierra. Estás guerras son más cobardes que un atentado terrorista "clásico", porque se hacen desde la impunidad. Desde el convencimiento de que eres un país no juzgable por tu gran poderío. El terrorista no es un loco, un simple asesino, aunque asesine. Legítimas o no, tiene motivaciones políticas y además sabe que puede pasar largos años en la cárcel o ser ejecutado.
El terrorismo ha vuelto a la palestra hispana por la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que establece que la doctrina Parot (una manera de aplicar a los militantes de ETA, juzgados por el Código Penal del 73, por lo que respecta a los beneficios penitenciarios, el Código Penal de 1995, que es bastante más restrictivo) no está ajustada a derecho, que Inés del Río ha pasado encarcelada varios años más de los que legalmente le corresponden. Esta militante de ETA, sentenciada a 3.828 años de cárcel (¿por qué no 300.000?) por 24 asesinatos, ha pasado más de 26 años en la cárcel, no ha entrado por una puerta y ha salido por la otra. O sea, no es cierto que no haya pagado un precio por sus delitos. Los cincuenta y tantos presos de ETA afectados por la doctrina Parot, que podrían salir pronto a la calle, han pasado más de 20 años entre rejas. Otro debate es si nos parece suficiente o insuficiente el castigo. A los familiares más directos de las víctimas seguro que les parece insignificante. Es muy típico que en los foros cuando opinas de este tema y te apartas de las posiciones ortodoxas, te espeten: "¿Y si asesinan a un familiar tuyo?". Respondo que si pudiera me cargo a quién lo haga. Cuando te arrancan (no pierdes, te lo arrancan) un ser muy querido no quieres justicia, ansías, al menos en un primer momento, pura venganza. No obstante, debo decirlo, los familiares de las víctimas de ETA han tenido, en mayor o menor medida, el tibio consuelo de la justicia. Los familiares de los asesinados del fascismo ni siquiera reciben un euro de los presupuestos del estado para recuperar a sus muertos, que también fueron víctimas, aunque de inferior categoría. Y los que piden justicia tienen que irse a 10.000 kms de distancia para aspirar, probablemente en vano, a obtenerla.
Es curioso. En la Transición siempre se apelaba a superar la "guerra fratricida". A mirar hacia adelante. No había que juzgar a los victimarios ni exigirles el más mínimo perdón. Lógico, ellos comandaron el proceso. Nos enseñaban la zanahoria democrática y agitaban el palo fascista. Ahora que ETA no va a volver a matar, te conviertes casi en terrorista o cómplice, si planteas que el tema penitenciario (acercamiento de presos, por ejemplo) puede ayudar a consolidar el fin de la violencia. A veces pienso, es solo una sospecha, que temen que el fin de la violencia pueda suponer una apertura del camino hacia la independencia.
Los militantes de ETA, libres por la doctrina Parot, no se habrán ido de rositas, como se han ido en este país casi todos los gerifaltes y esbirros de la dictadura. Encuentren un criminal fascista que haya pasado 20 años en la cárcel. Alguno, incluso está enterrado con todos los honores, en un infame mausoleo que se mantiene con el erario público.

domingo, 20 de octubre de 2013

Abulia social

Del 22 al 24 hay movilizaciones contra la LOMCE en todo el estado español. En concreto, está convocada huelga de estudiantes para esos tres días, ampliándose para el 24 también a los profesores. La culminación serán las manifestaciones, a las que se convoca también a los padres, que se celebrarán esa fecha en muchas ciudades. El pasado mes de mayo hubo otras tres jornadas de lucha. En el último mes se han recogido un millón de firmas contra la ley que, aprobada en el Congreso, ahora va al Senado, de donde retornará al propio Congreso.
Mi intención, firme, es ir a la huelga y acudir a la manifestación de mi ciudad.
Pero lo voy a decir como lo siento y lo percibo.  Ante la abulia social predominante, no creo que sirva, a efectos prácticos de retirar la ley, para nada. Ya en alguna otra ocasión he citado el título del poemario de Ángel González, "Sin esperanza, con convencimiento", como referente moral ante diversas situaciones de la vida. No sé cuál era la intención del poeta al escribirlo. Creo que lo más atrayente del lenguaje poético, hablando desde mi condición de lego en la materia, es que se basa sobretodo en la sugerencia. Al estar publicado en 1961, con más de veinte años de régimen fascista criminal, muchos vemos en esa frase un asidero extremo: aunque no podamos derrotar a la dictadura, no podemos dejar de luchar, si somos conscientes, contra la dictadura. Esa frase yo la percibo (insisto, es mi percepción) en clave imperativa. Es una frase que me embelesa y me asusta. Piénsenlo. Yo me imagino a parte de la gente que luchaba clandestinamente contra Franco, jugándose literalmente la vida, en momentos de desánimo, que quizás serían los más, agarrándose a ese palo mayor mientras arreciaba el vendaval. Pero, sigan imaginando, perfectamente la pudo pronunciar Hitler en los días finales del asedio a Berlín dirigiéndose a sus atribulados camaradas. Es una frase llena de luz y de tinieblas. Siendo yo de naturaleza cobarde, tuve la suerte de nacer en el 59 y no en el 39, por ejemplo. La frase, aplicada al día de hoy, pierde la épica de jugarse la vida ante un régimen de dominación burguesa fascista, pero mantiene sin embargo el desaliento que encierra.
Es así. Nuestro aliento, mientras aumentan las tropelías de la clase dominante, se entrecorta cada vez más. Se abren continuos frentes de lucha, se convocan diferentes manifestaciones para intentar taponar las múltiples vías de agua que van a anegar nuestros derechos durante generaciones, y tengo la triste impresión de que casi siempre acudimos las mismas caras, desfilando, rutinariamente, por los mismos sitios.
Todas las luchas son cortitas. Somos un cuerpo raquítico, incapaz de lanzar, ante tanto órdago ofensivo,  el nuestro defensivo. Por eso me pareció admirable la valentía de los profesores de Baleares al plantear una huelga indefinida, que sostuvieron durante tres semanas, no estando en juego la pérdida de puestos de trabajo, que es el único motivo que hoy en día origina huelgas que vayan más allá de uno o dos días.
En la conciencia global de amplios sectores de la sociedad, lo que son acciones y opciones de grupos humanos privilegiados, han calado con la misma fuerza de principios científicos inmutables o de catástrofes naturales. La crisis (englobando en esta palabra todas las medidas antipopulares) es un sol oscuro que viaja por el cielo de nuestras vidas con la misma autonomía y capacidad cegadora que el astro rey, venerado por tantas civilizaciones finiquitadas, que le ofrendaban tributos de sangre. Ese tributo de sangre, de sufrimiento social, que con vana esperanza y escaso convencimiento estamos pagando con más estoicismo del esperado... por ellos.
Acabo.
Un sacerdote, menor, del culto a las tinieblas, es el  señor León de la Riva, alcalde pícaro de Valladolid, que esta semana nos ha dejado esta greguería digna del Lazarillo: "no hay que multar al pobre de pedir de toda la vida". Mi padre, que trabajó muchos años en una agencia de aduanas, me contaba que los sábados ponían en el mostrador monedas de céntimo de peseta. Los pobres de pedir de toda la vida (me fascina la arquitectura de la frase, además tiene resonancias a estirpes de pobres, seres predestinados a recibir caridad que tienden la mano con decencia, ajenos a ágrafos cartones), debidamente acreditados, llegaban y se les daba la limosna. Pura inmutabilidad solar.
 
 
 

domingo, 13 de octubre de 2013

Nota informativa sobre un debate acerca del nacionalismo, sea catalán o español

 
 se está produciendo, al menos hasta hoy, un debate entre don Manuel, amigo y españolista de bien, y quién esto escribe. Hago referencia aquí a esta circunstancia, y pongo el enlace, porque el texto lo subí al blog el 15 septiembre y hay comentarios bastantes posteriores, incluso de ayer y hoy. Lo digo por si alguna persona está interesada en seguir las diferentes argumentaciones. Tanto don Manuel como yo sabemos que no vamos a solucionar el tema, pero creo que hay chispa, sorna y educación. Por cierto, la posibilidad de comentar, como bien saben, esta abierta. Saludos.

viernes, 11 de octubre de 2013

El Dia Nacional de España. Mirando con vergüenza a América y de reojo a Cataluña

El 12 de octubre se celebra la Fiesta Nacional de España,  que está regulada por la Ley 18/1987, de 7 de octubre.
Su artículo único indica:
Se declara Fiesta Nacional de España, a todos los efectos, el día 12 de octubre
y en la exposición de motivos se explica que
La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.
Esta ley la elabora el PSOE, que en esas fechas tenía, con mayoría absoluta, el gobierno del estado español.
El texto tiene su miga. Habla de la "integración de los reinos de España". En primer lugar, al no existir previamente España era imposible que se integraran los reinos de España, si acaso podría ser más adecuado hablar de la integración de los reinos de la Península Ibérica. De todas formas, el término integración es bastante equívoco. Desde mi punto de vista la integración es algo que se realiza desde la voluntariedad. O sea, desde la libertad. En el caso de Castilla y Aragón es cierto que se da una unión dinástica con la boda de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Es importante destacar que cada reino mantuvo intocables sus instituciones propias. El reino de Granada no se integró, fue anexionado en una guerra de conquista. Hablar de una reconquista "española" ante los extranjeros musulmanes de casi 800 años, desde inicios del siglo VIII a fines del siglo XV, es ridículo. Ningún historiador serio lo sostiene hoy en día. En 1512, como colofón, fue conquistado el pequeño Reino de Navarra.
El artículo único de la ley culmina diciendo que se "inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos."  Bonito eufemismo utilizó el PSOE para enmascarar una expansión colonial a sangre y fuego. Apenas 8 años después de abandonar (formalmente) el marxismo como guía ideológica, son capaces de falsear, con un lenguaje deliberadamente falaz, lo que intentó, y en parte se logró, ser la aniquilación de unas civilizaciones, con sus diversos grados de desarrollo, milenarias. La cristianización era la excusa, pero la avaricia, (en dos siglos casi vaciaron el centro y el sur de América de oro y plata) era el norte que les guiaba. De unos socialistas yo espero una lectura histórica acorde a su ideología liberadora, que nace precisamente de la certeza de que la historia del ser humano (no hablo de la prehistoria) es la historia, hasta hoy y probablemente por mucho tiempo, de un saqueo casi perpetuo. La lengua y la cultura castellanas, la conquista de América es empresa de la Corona de Castilla, entraron en las entonces llamadas Indias como un elefante en una cacharrería. Se "proyectaron" a golpe de látigo y espadazo. Esclavizando indígenas y dando origen, con posterioridad, a la mayor de las migraciones forzosas que ha visto la humanidad: el tráfico de esclavos del continente africano hacia América.
Estos hechos podemos vestirlos con preciosos oropeles, pero la náusea y la sangre subyacen, y en buena parte de América Latina, esas heridas han aflorado, se ha sacado a la luz la historia pequeña, la de los humildes, y se han derrumbado las fachadas culturales de cartón piedra.
El 12 de octubre es el Día Nacional de España, la ajada "madre patria" de mi infancia y juventud. Es lamentable que el estado español celebre como día nacional el inicio de lo que fue una masacre y un expolio. Mi mente tiende a la ensoñación y a veces en su febrilidad imagina al PSOE sacando en 1987, ante el pasmo generalizado, un decreto declarando Día Nacional de España al 14 de abril, al primer intento de modernización de una pequeña burguesía ilustrada (su principal exponente sería Azaña), que quería llevar a la mayoría de los españoles, tradicionalmente caciqueados por curas y señores, al colegio.
Este año la fecha está "contaminada" por el "desafío catalán" (término usado por los, abrumadoramente mayoritarios, mass media conservadores). El foco no está en el desfile armado con el que se celebra la antes mentada proyección lingüístico-cultural, sino en la convocatoria realizada en Cataluña por los unitarios del PP y Ciutadans, que se reivindican españoles en cuanto catalanes y que no plantean en ningún momento la suspensión de la autonomía catalana, hecho que si plantean socialistas y populares de otras zonas del estado. Convocatoria aparte realizan los grupos fascistas, que, haciendo referencia a la constitución del 78, nos recuerdan que las fuerzas armadas son garantes de la unidad nacional. Cuando alguna gente reclama la intervención del ejército si se convoca un referéndum, está ciñéndose al texto constitucional. Nos guste o no. Quizás eso debería hacernos reflexionar sobre el carácter democrático de una constitución que avala al ejército como fuerza de intervención interna. Los unionistas tienen derecho a salir a la calle mañana y  defender su visión.  Y tienen derecho a hacer campaña, con total libertad, en la previa a un hipotético referéndum. Al igual que los independentistas o los que tienen una visión federalista. A lo que no tiene derecho nadie es a utilizar un elemento que, ojalá me equivoque, se irá colocando cada vez más como eje del debate: el miedo. Durante años se decía, con razón, que en Euskadi había gente que tenía que hacer política con una pistola en la nuca. Parece que esa etapa esta cerrada. Yo me hago una pregunta: ¿tiene más legitimidad, más ética, es menos terrorista la mirilla de un tanque si un pueblo, previa consulta, decide constituir un estado propio?
 

viernes, 4 de octubre de 2013

Profesores de Baleares.¡Viban los compañeros!

Desde el 16 de septiembre los profesores de las Islas Baleares han mantenido una huelga indefinida. En estos tiempos de huelgas testimoniales, chiquitas,  que generalmente no osan ir más allá de un par de días, me parece cercano al heroísmo que estos compañeros se hayan planteado un pulso, a priori,  tan desmesurado. Cuando leí la noticia de que en Baleares los enseñantes planteaban una huelga sine die, el docente archipielágico  (canario) que es quién esto escribe pensó que se habían vuelto locos los colegas, que iban a ser masacrados principalmente por dos razones: la primera, endógena, por la propia enormidad del desafío; la segunda, exógena, por una coalición (circunstancial) mediático-familiar que, apelando al sacrosanto derecho de los niños a su enseñanza y sabiamente azuzada por la mayoría absoluta del PP en Baleares, mataría socialmente a los profesores. Pero no. Al menos por ahora. El 29 de septiembre sobre 100.000 personas salen a la calle en una, sin exageraciones de ningún tipo, auténtica marea verde. Canarias tiene alrededor de 2.100.000 habitantes, Baleares la mitad, 1.088.000. Aquí se manifiestan en defensa de la enseñanza pública, lo veremos el 24 de octubre, 200.000 personas, y del subidón nos da un telele a más de uno. Fíjense en un dato: en Canarias hay poco más de 20.000 docentes, en Baleares debe haber 10 ó 12.000. En esa manifestación los profesores eran una gran minoría, la lucha se transforma en una reivindicación de la sociedad balear en su conjunto.
A los estúpidos que hablan de la mayoría silenciosa que no se manifestó recordarles un dato: el PP, sobre un censo de 35.000.000 de votantes, sacó en las elecciones de 2011 mayoría absoluta con alrededor de 11.000.000 de votos. ¿Qué pasa con los 24.000.000 que se abstuvieron o votaron a otras opciones? ¿Son silenciosos o gritones?
Bauzá, presidente balear, o es tonto (mayorías absolutas aparte) o, lo más probable, quiere entontecer. Dice: "la huelga tiene un trasfondo político". Dense cuenta que le atribuye a la política, de manera soterrada, una especie de malignidad intrínseca. Bauzá bebe en las fuentes de Franco, que le aconsejó a un ministro atribulado: "usted haga como yo, no se meta en política". Serán descarados los profesores baleares... Hacen una huelga "política" contra una "ley" educativa ¡Qué osadía! El PP, cuando se pone húmedo, sueña con votantes apolíticos.
En algún otro texto ya he hecho referencia a la máxima de Danton: "¡Audacia, más audacia, siempre audacia!". Nunca más adecuado citarla, en reconocimiento al valor de los compañeros, que ahora. Por cierto, quizás su triunfo no dependa sólo de ellos, que ahora mismo son un ariete. En cualquier caso, en este ambiente algo mortecino, son un ejemplo vivificador.
Aclaración para posibles escandalizados, si es que han llegado a estas alturas del texto. La segunda parte del título hace referencia al poema Pedro Rojas del poeta comunista César Vallejo. Lo añado aquí. No se si viene al caso. Júzguenlo ustedes. A mí, como la lucha de los compañeros de Baleares, me emociona. Y eso me basta.
 
III
  PEDRO ROJAS
Solía escribir con su dedo grande en el aire:
«¡Viban los compañeros! Pedro Rojas»,
de Miranda de Ebro, padre y hombre,
marido y hombre, ferroviario y hombre,
padre y más hombre, Pedro y sus dos muertes.

Papel de viento, lo han matado: ¡pasa!
Pluma de carne, lo han matado: ¡pasa!
¡Abisa a todos compañeros pronto!

Palo en el que han colgado su madero,
lo han matado;
¡lo han matado al pie de su dedo grande!
¡Han matado, a la vez, a Pedro, a Rojas!

¡Viban los compañeros
a la cabecera de su aire escrito!
¡Viban con esta b del buitre en las entrañas
de Pedro
y de Rojas, del héroe y del mártir!

Registrándole, muerto, sorprendiéronle
en su cuerpo un gran cuerpo, para
el alma del mundo,
y en la chaqueta una cuchara muerta. .

Pedro también solía comer
entre las criaturas de su carne, asear, pintar
la mesa y vivir dulcemente
en representación de todo el mundo.
Y esta cuchara anduvo en su chaqueta,
despierto o bien cuando dormía, siempre,
cuchara muerta viva, ella y sus símbolos.
¡Abisa a todos compañeros pronto!
¡Viban los compañeros al pie de esta cuchara para siempre!
Lo han matado, obligándole a morir
a Pedro, a Rojas, al obrero, al hombre, a aquél
que nació muy niñín, mirando al cielo,
y que luego creció, se puso rojo
y luchó con sus células, sus nos, sus todavías, sus hambres, sus pedazos.

Lo han matado suavemente
entre el cabello de su mujer, la Juana Vásquez,
a la hora del fuego, al año del balazo
y cuando andaba cerca ya de todo.

Pedro Rojas, así, después de muerto,
se levantó, besó su catafalco ensangrentado,
lloró por España .
y volvió a escribir con el dedo en el aire:
«¡Viban los compañeros! Pedro Rojas».
Su cadáver estaba lleno de mundo.

 
 

sábado, 28 de septiembre de 2013

La tortura franquista bajo los focos de la justicia... argentina

La tortura (tradicionalmente presencia silenciosa o de voz baja) está de moda en el estado español.
La solicitud de extradición de cuatro policías españoles, torturadores del tardofranquismo y la denominada transición, por parte de la jueza argentina María de Servini, que atendió una demanda de represaliados por la dictadura fascista, ha puesto tan ominosa práctica en las portadas de todos los medios de comunicación.
Llevo varios días rumiando como arrostrar el tema. En mi se debaten, como casi siempre, la víscera y mi anhelo de ser un circunspecto profesor.
Pocas situaciones se me hacen más aterradoras que estar inerme en unas manos que pueden hacer contigo casi lo que quieran. Esa situación, afortunadamente, yo no la he vivido. Pero sí estuve detenido en comisaría, con otros compañeros, en dos ocasiones: agosto de 1976 y abril de 1977.  De la primera experiencia, apenas 20 horas, recuerdo que pase la noche en una celda tan exigua que no podías  tenderte. La segunda vez cumplimos las 72 horas legales. Nos detuvieron el 13 por la noche tras realizar una “pegada” de carteles en conmemoración de la Segunda República y en pro de la Tercera. Unos días antes, el 9 de abril, el Partido Comunista de España, tras 40 años de ser la organización esencial en la lucha contra la dictadura, había sido legalizado. Tenía dos condiciones básicas (con lo que ellas implicaban): reconocimiento de la monarquía de Juan Carlos y de la bandera bicolor. Los cuatro detenidos aquella noche empezábamos a ser ya unos restos a la deriva, unos náufragos. La oposición de izquierdas, calada hasta el tuétano, se subía masivamente al barco que le ofrecían los reformistas del régimen dictatorial. Recuerdo que uno de los policías que me interrogó me dijo: “ O se meten en el PCE o acaban todos aquí”. Eso es capacidad de adaptación a los tiempos. Todo el mundo adaptándose (transicionando): el poli y el PCE. Por otro lado es curioso. No me dijo: “métete en el PSOE, muchacho”. El poli sabía, era su trabajo, que quiénes se habían cargado a sus espaldas la oposición a la dictadura eran los comunistas y, empeñados en darle matarile a Franco, los anarquistas. Pensaba que el PCE rentabilizaría esa lucha en las urnas que venían. Pero está claro que le faltó visión política, al menos en un primer momento.
Esos policías no nos torturaron en el sentido de los horrores que implica el término. Hubo un leve maltrato  y alguna humillación. Teníamos 17 años. El fascismo te consideraba mayor de edad legal  a los 21, excepto en el ámbito penal, donde esa mayoría se adelantaba en ¡5 años! Con 16  ya podías quedarte 72 horas en comisaría y si el juez lo consideraba oportuno enviarte a la cárcel. Cuando íbamos detenidos en el coche yo pensaba en el famoso, entre los círculos clandestinos de la izquierda de Las Palmas, Heliodoro. Ese “social” (apelativo común de los miembros de la Brigada Político Social) tenía fama de torturador. Ya parte de la izquierda estaba legalizada y yo sentía que iba derechito a las fauces de la bestia. Por mi trabajo de profesor lidio todos los días con jóvenes de 16 ó 17 años. Muchos de ellos son complicados, desnortados, con mucha rabia interior. Nosotros teníamos la rabia de la injusticia y el socialismo, el anhelo de un mundo más justo, como brújula que nos señalaba el norte. Pero seguíamos siendo unos críos. Y pienso que era asqueroso el pan que se ganaban aquellos individuos amedrentando a un chico como esos con los que hoy (exactamente hoy), he estado luchando para que no acaben en un camino sin salida ni retorno. Estoy convencido de que uno de los mejores hombres que he sido a lo largo de mi vida lo fue ese muchacho expectante de 17 años. Aquellos represores y la confortable apacibilidad con la que transcurrieron sus “vidas laborales”  posteriores, me dieron –a mi pesar- una gran lección que vas estudiando con el tiempo, una lección pesimista y puñetera: la justicia es un bien escaso, al que pocas veces accedemos, y que además no tiene nada que ver con la ley.  He dicho que era asqueroso el pan que se ganaban, y lo mantengo, pero no los masacro moralmente. Tal vez eran buenos padres de familia que, cuando los llamaban, acudían raudos al colegio preocupados por la enseñanza de sus hijos. A uno de ellos lo vi en un par de ocasiones entrar en la iglesia del barrio. Pensaba, irritado, que era un tipejo hipócrita. Hoy en día estoy convencido de que para ese hombre maltratar a un chico de 17 años o, si se terciara torturar, no significaba ninguna contradicción con su fe en un dios omnipotente y bondadoso. Mis camaradas y yo éramos el enemigo, el mal. Con esto quiero decir que los torturadores fascistas o los torturadores “demócratas” (Amnistía Internacional denuncia que en el estado español todavía se tortura), no eran o son malvados a tiempo completo. Eran o son hombres con una ideología clara, como lo eran los nazis: el anticomunismo. Ésta era y sigue siendo la barrera infranqueable. El fascismo siempre surge cuando esa barrera corre peligro de quebrarse, cuando se avizoran unos cambios profundos e igualitarios del modelo capitalista existente. Por eso muchos nazis de “rango menor” transitaron del uniforme pardo a la americana y la corbata de la República Federal Alemana. Y por eso la fidelidad de los “sociales” a un régimen fascista sanguinario no fue impedimento para, cambiando algún nombre, reubicarlos dentro de la “democracia”. Y, añoranzas particulares aparte, seguro que la mayoría se sintieron muy a gusto en la nueva situación.
No escurro el bulto. No concibo la tortura como parte del engranaje estatal de un país socialista. Para mí el socialismo, en sus raíces ideológicas, triste utópico, tiene un componente moral básico donde la vileza ejercida desde el poder no tiene cabida. Ríanse, pero yo me creo el concepto del “hombre nuevo”, y éste no puede ser construido a golpe de picana. Lo repito, soy utópico pero no quimérico. La lucha de clases es dura, pero en el poder tenemos que ser diferentes, nuestra moral, nuestros límites, como aspirantes a una sociedad de seres libres, tienen que ser innegociables. Una vez a Fidel (Castro, por supuesto) unos periodistas le preguntaron si llevaba chaleco antibalas. Desabotonándose la camisa verde oliva, con un toque teatral, contesto que el llevaba siempre puesto un escudo moral.
Ahora todo el mundo “progre” está feliz de que la juez argentina reclame a cuatro torturadores para juzgarlos. Encantadísimo. Hay centenares de abueletes (si hablamos de torturadores de la época franquista) que reclamar. Ya que aquí es imposible, que los juzguen a 10.000 kms. Que a Heliodoro, si vive, se le pongan de corbata, sería un gran placer. Que Martín Villa esté de boca en boca como posible extraditable (¿cuántos te negarían Rodolfo?) es un regocijo. Sin embargo, imagino que extraditar  a un anciano recién operado de cadera, aunque sea hijo fidelísimo de su padre y “jefe de los torturadores” (no olvidemos que el torturador es un empleado público), según atinada expresión de Otegui que le costó una condena a un año de cárcel, debe ser un poco más complicado.  Insisto, todo genial.
Pero.
Han existido más de 30 años de silencio mediático (hablo de los medios de masas, ya sé que los marginales denuncian muchas situaciones que gran parte de la gente desconoce o conoce mal, que es peor aún), más de 30 años donde se vendió por parte de la derecha y se compró por gran parte de la izquierda, la baratija de la desmemoria como método de avance hacia una supuesta reconciliación entre los fratricidas españoles, hacia el borrón y cuenta nueva. Pero según parece el borrón persiste. Tal vez un fantasma de Canterville rojillo dedica sus noches a reponer el rastro de sangre de los criminales.
Para acabar dos breves:
Titular de una noticia del digital Kaos en la Red que no siendo buena, vista desde el estado español, es magnífica. Dice: “Chile: represores de la dictadura pinochetista gozan de privilegios en las cárceles”.
Recomiendo un libro llamado: “Claves de la Transición. 1973-1986. (Para adultos)”. Su autor es Alfredo Grimaldos. Es breve, poco más de 170 páginas, y muy ágil. Contraindicado para las almas cándidas, puede originar un subidón de realidad que quiebre algún bello esquema mental.