sábado, 27 de julio de 2013

Frágiles. Tan quebradizos como duros

Cuando era niño, allá por los sesenta, y me portaba como tal, de manera inquieta y algo alocada (bien sé que hay matices que dependen de normas y permisividades), era habitual que algún adulto te dijera: "¡Si no te portas bien vas a ir al infierno!". No era agradable ser enviado a un lugar de llamas eternas después de pasar un juicio sumarísimo ante un señor de pelo blanco y luengas barbas, que es de las primeras imágenes impresas que recuerdo. Pero pasado el  impacto de la frase, siendo niño, si no te acucia una enfermedad, no suele ser uno de tus pensamientos recurrentes la muerte y el infierno en que ésta puede derivar. Al pasar los años, no demasiados, te das cuenta de que el infierno es una parte de la vida. Los infiernos generalmente son pequeños, íntimos, fluyen por goteo. Y a veces, como en el accidente de tren de Santiago, surgen como un chorro a presión y el majo y limpio absolutamente inesperado de la muerte nos estremece. Sé que en las guerras la muerte ha hecho y hace "barridas" infinitamente mayores. La diferencia es que la guerra conlleva, en su propia lógica, la muerte, instalar tu vida en el sufrimiento, en la alerta continua. Cuando estalla una guerra, aunque la vida sigue poderosísima, incluso con sus momentos de risa o de nimiedades, sabemos que la muerte adopta un sitial preferente que se extiende incluso a las edades que más lejana la ven. En Santiago además irrumpió en la fiesta, que es su manera más brutal de aparecer en escena, de hacernos sentir la fragilidad que nos acompaña desde el nacimiento. Se que esta reflexión es humo, puro existencialismo barato, nada que ustedes no sepan. Sé que brota de mi pesimismo vital, de esa manera falsamente precavida de vivir que es esperar continuamente la llegada de los bárbaros (que por supuesto habitan entre nosotros, principalmente en el interior de uno mismo) dispuestos a enviarnos al averno de nuestros miedos.
 
Ahora, abandonando mi bosque mental, quiero poner aquí un texto que han sacado a raíz de la tragedia de Santiago "Los chicos del maíz". Quizás ya lo conozcan. A mí me parece polémico en el buen sentido, en el de mostrarnos otra perspectiva de los llamados fallos humanos, de lo que puede haber tras ellos (desconozco si lo ha habido o no en este caso), de como la política, más allá del horror y del esfuerzo solidario de tantas manos, subyace tras lo que muchas veces imputamos al azar.  Es un texto duro, contundente, valiente por sacarlo en ese momento donde el dolor lo tapa todo. También, es lo que  menos me gusta, es un texto altanero, que mira desde arriba. Compartiendo bastante de su fondo me genera cierto rechazo debido a algunas expresiones. Lo pongo y ustedes juzguen y si les apetece opinen.
 
Apostar por la alta velocidad es política. Recortar en lo público es política. Despidos y ERE's en RENFE es política. Insinuar como una rata que detrás del descarrilamiento estaba ETA o Resistencia Galega es política. Que el tramo de la vía en el que el tren ha descarrilado fuera construido por una empresa que ha hecho donaciones en B al Partido Popular y aparece en los papeles de Bárcenas es política. Que se haya reducido en un 70% el gasto en RENFE destinado a mantenimiento es política. Que se penalice económicamente a los conductores de AVE que llegan tarde (o tengan primas por llegar antes que es lo mismo) también es política. Que el presidente del gobierno copie y pegue un comunicado del terremoto en China, mucho me temo que sí, también es política. Que los mismos bomberos en huelga la interrumpan para ir al rescate o los mismos médicos en paro despedidos por la Xunta Galega acudan a ayudar, también es política, de la buena además.

Pero vosotros a lo vuestro. Podéis seguir pensando que la política es votar cada cuatro años como robots y una campaña electoral. Y gritar que los rojos judeo-masones politizamos las tragedias. Pero también, el no querer politizar la tragedia y pedir responsabilidades, es hacer política. Guardar silencio ante la injusticia es el mayor ejercicio de política. Pero claro, luego los que lo politizamos todo somos otros.

El hecho de que se trate del mismo gobierno que hablaba de unos 'hilillos de plastilina' cuando el Prestige, que da ruedas de prensa en una tele de plasma o que haya pagado los abogados del caso Yakolev 42 con dinero negro, debería poneos en alerta pero no, creéis en el azar de la misma forma que creéis que los comunistas os van a quitar la casa, aunque luego quien os quita la casa sea el banco capitalista.

Después como gilipollas, os sorprendéis cuando el Évole hace un reportaje sobre el accidente del metro de Valencia y ponéis el grito en el cielo, cosa que algunos llevábamos denunciando años. Tendremos que esperar a que lo diga la tele. De otra manera no os entra en la puta cabeza esa que tenéis de chorlito. Pero mejor hagamos como que nada ocurre y culpemos al azar y a la mala suerte, mejor incluso: culpemos al maquinista como se hizo en el Metro de Valencia y así no tendremos que pedir responsabilidades políticas. Mejor lamentarse que pelear ¿no?, es algo a lo que estamos muy acostumbrados los españolitos ¿verdad?

ForzaGaliza

 

 
 

sábado, 20 de julio de 2013

Educación, sentimiento y razón. El hálito de dos años

Luis Landero es, sin ningún género de dudas, uno de los mejores prosistas del estado español. Su manera de manejar el lenguaje, sencilla pero virtuosa, a mí que soy lector voraz pero degenerado en mediocre, no deja de maravillarme. Ayer, tirado en la playa con mi libreta, mientras le daba  vueltas al magín (anacoreta tarraconense del siglo III) sobre la reflexión que quería escribir -relacionada con la emoción y la razón- para el 20 de julio, segundo aniversario de este blog, me acordé de la obra que lo dio a conocer en 1989: “Juegos de la edad tardía”. Si el lector me lo permite, después explicaré porqué se me vino a la mente ese título, ya que al acordarme de “los juegos” recordé, a su vez, un libro entre la ficción y el ensayo que escribió años más tarde, llamado “Entre líneas: el cuento o la vida”. Este título me parece digno de un letraherido (sansebastianes asaeteados por la necesidad de escribir una obra que justifique sus vidas). De este texto se me quedó grabado un pasaje donde desmitifica la conexión entre divertimento y cultura o, añado yo, estudio. Conexión muy en boga en los años 90, época en la que también se maldecía la memoria como elemento nocivo ante cuya sola presencia había que sacar la estaca para enviar al averno a tan peligroso engendro. Decía Landero, jocoso, que nadie se plantea: “¡Esta tarde a engolfarse con La Celestina!”. Divertirse es una cosa y estudiar otra. Landero nos transmite que el estudio de cualquier disciplina, sin que tenga que ser un potro de torturas, aunque a veces se le asemeja (¿verdad José María?, hijo mío), pudiendo ser ameno y hasta placentero, implica un esfuerzo. Y lo dice un hombre de izquierdas, no un pepero que tiene en mente al “emprendedor” como paradigma del esforzado. Hemos dejado que la derecha se apropiara de un término que horripilaba a la progresía por oírselo a Aznar: “la cultura del esfuerzo”. Era una tontería. El trabajo, cualquier trabajador honesto lo sabe, requiere -en mayor o menor medida- cierto tesón. El estudio debe ser el empeño de los jóvenes. Un compañero, hombre luchador cuyo nombre no cito porque no tengo su permiso, me abrió un día los ojos con un ejemplo simple: “Yo a veces le pregunto a un alumno que no estudia (hablamos de chicos y chicas entre 14 y 18 años) qué ha hecho para ganarse la comida, con qué derecho holgazanea mientras sus padres trabajan -si el desempleo no los asola, lo que sería aún peor- para mantener la casa”. La izquierda es responsabilidad. Para mí un trabajador o un estudiante tienen la misma obligación de hacer bien su labor, que de luchar por sus derechos y por vivir en un mundo carente de explotación, donde recibamos y aportemos, según nuestras posibilidades, parcelas de felicidad, de bienestar. En el fondo, creo que esta es la esencia que defendemos quiénes queremos una sociedad socialista o comunista. Desarrollándonos como individuos, con sus múltiples aristas, hacemos crecer “el buen vivir” colectivo (hermoso término que utilizan en Ecuador).
Ahora, espero que con la comprensión de la persona lectora, torno a los tardíos juegos. Mi intención era partir de ese título para hablarles del segundo aniversario de este blog. Lo abrí con 51 años, que aunque ahora te dicen que a esa edad eres casi un crío, yo no me trago ese cuento. Siendo optimistas se que dos tercios de mi vida son pasado, recuerdos. Lo confieso, no pensé que fuera más allá de un juego momentáneo de mi edad tardía. Sé que la constancia no es una de las virtudes que me adornan. Sólo sería un intento fallido de paliar ese deseo que nunca se cumplirá de ser un novelista, un creador de mundos propios. A veces, este blog es testimonio de ello, intento escribir poemas (pronto aparecerá, por entregas, un mínimo poemario ilustrado por Pilar de Vera llamado “Milhombres”). No obstante, sé que eso no me hace ni poeta ni escritor. Camilo J. Cela, con su desparpajo entre burlesco y grosero, lo explicó muy bien: “Intenté hacer un censo de poetas españoles y me quedé en el 110.000” o “mucha gente cree que hacer poesía es escribir cortito” (y echarle paletadas de ripios y sentimentalismo añadiría yo).
Me instalé en el callejón y duré un verano y un otoño (casi 6 meses). A inicios de 2012 lo dejé. Me sentí tan rebosante de emociones contradictorias y miedos como vacío de ideas. Me pareció, aunque suene prepotente, que había escrito cosas interesantes, incluso buenas, y que ya no mantendría “el nivel” (ahora relativizo, pero reconozco que intento escribir dignamente). En julio de 2012 garabateé algo en sus paredes y temeroso, salí corriendo. En noviembre, justo antes de la huelga general del 14, volví a instalarme en él hasta este día. Ahora tengo el firme propósito de no abandonarlo. No obstante, sé que soy voluble, que la lucha constante por mantenerme en la estabilidad emocional, ya que no puedo lograr la impasibilidad a la que aspiro, puede hacerme flaquear.
Como les dije al principio, quería hablar del corazón y el cerebro, que aunque sean un falso dilema, reflejan en el acervo de todos, lo que concebimos como una lucha entre el sentimiento (que alojamos en el corazón)  y la razón. ¿Cuándo alguien es buena persona qué decimos? Que tiene buen corazón. No afirmamos, que sería lo lógico, que tiene buen cerebro. Quiero que fluya en este callejón la corriente fría que asociamos a la razón y la que depositamos en el latido, sangre caliente que nos da tanta vida como extravío. Me gusta cuando logro enlazarlas, que se acomoden la una junto a la otra, complementarias, mirándose fraternales. Aunque quisiera repudiar a una, soy consciente de que si quiero seguir habitando este espacio un tiempo indefinido, las necesito a ambas.
Escribí un texto en febrero donde ya lo hice http://josejuanhdezlemes.blogspot.com.es/2013/02/agradecimiento.html
Lo reitero ahora, a toda persona que pasa por aquí mi agradecimiento por los minutos que deposita. No voy a repetir lo que dije en febrero, pero si voy a ser un poco más osado y decirles que quién quiera, si cree que merece la pena, sé que en la red hay mucho y bueno que leer, puede pasarle la dirección de este callejón a gente conocida o amistades. ¿Qué un callejón es muy pequeño y no cabemos? Observo que aún no se han percatado de que somos hormigas entre cigarras tiranas que se cachondean del cuento. Este reducido espacio puede ser casi un universo con planetas agonizantes, agujeros negros y, por supuesto, estrellas fugaces. Eso sí, controlen sus deseos.

martes, 16 de julio de 2013

La 18 de julio: la banda terrorista más criminal de la historia de España


“Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades y sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas”
El general Mola redactó el texto que antecede, el 25 de mayo de 1936, como parte de la primera de las “instrucciones reservadas” que elaboró en su condición de director del golpe militar fascista, que una parte del ejército comenzó a preparar poco después del triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de ese año.
El texto de Mola es muy interesante. Desde un punto de vista ético casi todos nos repeluznamos (eso se piensa pero no se escribe, que eso no mola, Emilio Mola). Hay una frase estremecedora: “la acción ha de ser en extremo violenta”. Acongoja ¿no? Pero desde el punto de vista organizativo es impecable. Instrucciones claras y concisas. Quieren vencer y saben como. A Mola el discurso de Unamuno el 12 de octubre de ese año en Salamanca (“Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis”) se la trae al pairo. Le parecería y perdónenme, habla Mola, “una mariconada”. Primero había que someter al país, después habría tiempo de convencerlo. Casi 40 años duró el convencimiento. Un convencimiento donde abundaron tanto las hostias consagradas, administradas por los custodios de las mentes, deleznables inculcadores de miedo, como las hostias prosaicas, administradas por los maestros fascistas y los diferentes estamentos armados vía prisiones y cuartelillos diversos.
La sublevación comenzó en Melilla la tarde del 17 de julio y se extendió por el protectorado de África, que el 18 ya era territorio dominado por los militares sublevados. Los militares que se mantuvieron leales a la República, entre ellos un primo de Franco, el comandante Ricardo de la Puente Bahamonde, (esta ejecución cimentaría su liderazgo moral entre su tropa) fueron fusilados, como tantos otros posteriormente, ¡oh paradoja! por “rebelión militar”. El 18 de julio del 36, sábado, que le arrebató al 14 de abril del 31, martes, la condición de fecha más importante del siglo XX español, comenzó, como dije antes un 17 de julio con la consigna clara de bañar al país en sangre. Vean a Franco, al amigo Mola y a Queipo de Llano en sus palabras:
 El 27 de julio del 36 Franco declaró: "Salvaré a España del marxismo, cueste lo que cueste. No dudaré en matar a media España si es necesario para pacificarla". Allen: "¿Cuánto tiempo va a continuar la masacre, ya que el golpe ha fracasado?". Franco: "Yo continuaré avanzando sobre Madrid hasta que mis tropas hayan pacificado el país." Allen: "¿Significa eso que tendrá usted que fusilar a media España?" Franco le contestó, sonriendo: "Escúcheme bien. Le repito que cueste lo que cueste." (27 de julio de 1936, el periodista norteamericano Jay Allen entrevista a Franco en Tetuán). Mola, julio del 36: "Yo veo a mi padre en las filas contrarias y lo fusilo...Hay que sembrar el terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensan como nosotros". Queipo de Llano: “Yo autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción entre vosotros; que si lo hiciereis así, quedareis exentos de toda responsabilidad... nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombre. De paso, también a las mujeres de los rojos. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”.
Queipo, hombre de fino pensamiento y noble corazón, gran misógino (el fascismo restableció legalmente la subsidiaridad de la mujer con respecto al hombre, su condición de veladora del reposo del guerrero) e instigador de violaciones, está enterrado con todos los honores en la basílica de la Macarena, en Sevilla, al pie de la virgen (imagino que asombrada de tener los despojos de  tan siniestro elemento tan a mano). Hasta 2009 la virgen llevaba su  sangriento fajín y en 2012 su nieto heredó el título de marqués que en su momento otorgó Franco a su abuelo. Y Mola, el alma sensible que abre este texto, fue nombrado, a título póstumo, duque con grandeza de España, título que han ido heredando sus descendientes. Si, la nobleza creada por la dictadura fascista perdura. En realidad, lo lamentable es que se admitan en este país los títulos nobiliarios.
Esta panda de forajidos militares fascistas que el 18 de julio se pusieron fuera de la legalidad republicana, que eran la punta de lanza de la oligarquía en una época de gran acentuación de la lucha de clases, con un fascismo emergente que las “democracias liberales” pensaban que podía hacerles el favor de acabar con la Unión Soviética, no lograron triunfar en todo el país. El golpe en parte fracasó, pero la decidida ayuda militar de Italia y Alemania a favor de Franco fue decisiva en la guerra. La República tuvo que defenderse. Al principio funcionó la ira popular, el odio de los secularmente desposeídos. Tener pinta de burgués no era conveniente, podía ser perjudicial para la salud. Al cabo de varios meses, cuando se constituyo un ejército regular de la República y se consolidaron sus estructuras políticas, las acciones descontroladas dejaron de ser tan habituales. Me mojo. En Madrid en el 36 se luchaba a cara de perro, enfrente de la República estaban gentes con mucha claridad de ideas y decisión en su manera de actuar. ¿Podía pedírsele a la República un comportamiento exquisito? La quinta columna en Madrid no era un mito. Existía. La República, incluso con los crímenes (no oculto las palabras) que cometió para defenderse, era un régimen que quería humanizar el país, abrió caminos a la mujer, instruyó a los niños de las aldeas más alejadas (creó 5.000 escuelas y la mitad del magisterio español fue depurada por los fascistas, en los pueblos conquistados el maestro solía ser una de las primeras víctimas), intentó la reforma agraria (combatida encarnizadamente por las derechas), en la búsqueda de un reparto más justo de la propiedad de la tierra. La violencia de la República fue justa y necesaria. Los aliados mataron en el bombardeo de Dresde a 60.000 personas, quizás muchos de ellos antifascistas, pero sabemos que el culpable de la Segunda Guerra Mundial fue el Fascismo internacional y su ideología execrable, intrínsecamente criminal. La República tenía el deber de defenderse, y lo hizo con luces y sombras, pero en su esencia no estaba el pensamiento repugnante que he explicitado con algunos ejemplos más arriba, esa planificación del exterminio puesta por Mola, negro sobre blanco, dos meses antes del golpe, ni estaba la altanería de las castas que han detentado el poder desde tiempos ancestrales y no se resignan a verlo o intuirlo en disputa. Hoy no concebimos una situación como la que se inicio hace 77 años. Seguro. Pero no le pisen el rabo al mastín, se revolvería, si es necesario, con la misma fiereza.
Ninguno de los componentes de la banda terrorista 18 de julio, que mató y reprimió durante 40 años, banda que tuvo  siempre el mismo jefe, pero cuyos miembros se fueron renovando con el tiempo, fueron juzgados jamás. Ningún grupo terrorista, perfectamente estructurado y jerarquizado, se ha ido tan de rositas como estos criminales fascistas. En Alemania, en Italia, en Chile, en Argentina, hace poco en Guatemala, en todos estos países, en mayor o menor medida, actuó la justicia. Aquí las tropelías les salieron totalmente gratis. Incluso es legal la fundación Francisco Franco. O sea, en un país donde Otegui lleva cuatro años en la cárcel por trabajar para acabar con el terrorismo de ETA, donde la apología del terrorismo es tan perseguida, existe una fundación dedicada a preservar y enaltecer el legado del mayor terrorista español del siglo XX. Y encima este genocida nos dejo de jefe del estado -no me canso de repetirlo- a su protegido.
Acabo. El PP rechazó en el congreso de los diputados hace un par de meses que el 18 de julio fuera el “día de la condena al franquismo” (hay que sustituir ese término por fascismo). Usó la palabrería de siempre. Esa que ha legitimado parte de la llamada izquierda. La equidistancia de los hermanos que empezaron a darse garrotazos en un ataque de locura. No remover viejas heridas que están cerradas. Aquí, bellacos, lo que siguen cerradas son las cunetas, las fosas comunes y los pozos. Y lo peor es que han ganado esta partida, y la perspectiva, desgraciadamente, es que sus herederos sigan ganando. Les interesa esa visión que, con gesto contrito, reparte culpas, la mejor manera de no culpar a nadie. Visión que sustrae conocimiento, justicia y reparación.
 
 

sábado, 13 de julio de 2013

Julio Anguita. El poder cambia de manos.




No sé si para mi desgracia o para mi buenaventura, aunque lucho desesperadamente contra ellas, cada vez soy un hombre más proclive a las emociones. Y una persona como Julio Anguita, instalada en la racionalidad, que intenta impartirnos hermosas lecciones en las que no escatima ponernos ante el espejo, me conmueve. Quizás porque, con mi pesimismo, tan acendrado como puñetero, pienso que su lucha es tan maravillosa como estéril. El video sujeto de esta entrada circula por  you tube.  En él hace una síntesis magistral de la situación en que se encuentra la izquierda que aspira a crear otro mundo. Ya en alguna ocasión he escrito algo sobre la necesaria unidad de las fuerzas de la izquierda transformadora. Me reafirmo. Ante el brutal ataque a derechos básicos, ante el deterioro de las condiciones de vida para los sectores más débiles económicamente, goteo incesante que no para, me parece imprescindible la unión en base a un programa mínimo. Y no estoy de acuerdo con ese refrán que se aplica la izquierda muchas veces: "Vísteme despacio que tengo prisa”. Ni de coña, llevamos siglos debatiendo por el punto o la coma. La unidad es necesaria no para hoy, era necesaria para ayer. Es necesaria para detener la demolición y ponernos a edificar. ¿Es tan difícil consensuar un programa de mínimos para combatir a estos salvajes que convierten al caballo de Atila en un primoroso jardinero? Seguro que sí, pero que frustración tan grande para tantos que la ansiamos. No me extiendo. Seguro que habrá gente que ha visto el video. Si usted no lo ha hecho, le recomiendo que lo haga. Son sólo cinco minutos. Y aunque Víctor Jara, cantor de ese esfuerzo unitario que fue la Unidad Popular que lideraba Allende en Chile, nos decía en “Te recuerdo Amanda” aquello de: “son cinco minutos/ la vida es eterna/ en cinco minutos”, vale la pena que usen esa microeternidad.  Necesitamos hombres y mujeres lúcidos, gente que con su pensamiento nos alumbre camino. Para mí Julio (sin mitificaciones o providencialismos, nunca están en mi ánimo) es de esas personas.
 

jueves, 11 de julio de 2013

Mecenas en la universidad

Noticia publicada en la prensa el 5 de julio:
“Un anónimo se dispone a donar hasta 70.000 euros para que 50 estudiantes que han perdido su beca puedan proseguir sus carreras en la Universidad de León. El rector de la universidad, José Ángel Hermida, desveló que se ha reunido con el mecenas para conocer los detalles del ofrecimiento.
La oferta llegó después de que el Ministerio de Educación anunciara el endurecimiento de los baremos para la concesión de becas. Con la idea de encontrar una solución para estos jóvenes, el mecenas y la entidad educativa se pusieron en contacto, según publica Diario de León.
Desde ese momento, la universidad ha comenzado a realizar una selección de los estudiantes que más lo necesitan, teniendo en cuenta los criterios económicos y familiares y obviando los baremos de nota. Después del paso atrás de José Ignacio Wert la semana pasada, la nota para acceder a las becas se sitúa en el 5,5, un punto menos que la que el ministro había defendido, el 6,5, pero en cualquier caso, superior al 5 que ha regido hasta este curso.
El donante, del que públicamente no se conocen más detalles, podría ser tanto un individuo como una institución, dispuesto en cualquier caso a aportar entre 60.000 y 70.000 euros (corresponderían más de mil euros por estudiante) para aquellos alumnos que tras la reforma no puedan lograr becas e incluso se hayan planteado dejar de estudiar."
La noticia utiliza un término de resonancias nobles, en el doble sentido de la palabra (generosidad de carácter y “buena” cuna, al menos crematística) y de ecos renacentistas: mecenas. Todos la hemos usado y la conocemos. El diccionario de la RAE la define como: “Persona que patrocina las artes o las letras”. Sin embargo nunca me había preguntado de donde proviene. Lo busqué y el resultado es el siguiente: Cayo Cilnio Mecenas fue un noble y adinerado romano (70-8 a. c.) que, aparte de consejero político de César Augusto, fue protector económico de poetas como Virgilio y Horacio, al que incluso obsequió una finca en las montañas Sabinas (ya sabemos que la naturaleza, con las comodidades adecuadas, es bastante poética). Este último, en justa correspondencia, lo cita en su obra 31 veces. Incluso su primera Oda arranca (quién paga influye):”Mecenas que tienes por antepasados a reyes”. Estoy convencido de que el patrimonio artístico y literario de la humanidad sería mucho menor sin la existencia de los mecenas… y del sufrimiento. Esta última palabra me ha venido a la mente ahora, de improviso, al pensar en el legado arquitectónico de milenios. Si en 2011 fallecieron 123 trabajadores en la construcción en el estado español, ¿podemos calcular la cantidad de muerte que han generado las grandes obras arquitectónicas (civiles y religiosas) realizadas en la historia de la humanidad? Seguro que muchas más que la mayoría de las guerras. Bertold Brecht se acercó al tema en su famoso poema “Preguntas de un obrero que lee”. Los nombres de los mecenas suelen aparecer en una placa donde se les agradece su generosa contribución, su enorme desprendimiento. El nombre del que murió, el que lo dio –en sentido estricto- todo por esa obra, queda anónimo. Sé que es absurdo, inocente por mi parte, pero me genera cierta tristeza, una desazón interior, viajar por la historia del arte ( en la historia a secas lo tenemos claro) y sentir que tras tanta belleza se oculta la mugre de las injusticias y arbitrariedades.
He unido mecenazgo y sufrimiento. En la noticia, que transcribo literalmente, al principio también coexisten ambos términos, pues imagino que esos 50 estudiantes que han perdido sus becas, habrán sentido angustia cuando se cercenaba la posibilidad de que siguieran sus estudios. Ustedes me dirán: el mecenas no les aporta angustia o sufrimiento, se las quita. Tienen razón, esos cincuenta respirarán aliviados. Además serán los 50 más necesitados. Cierto que no dice la noticia cuantos necesitados hay en total en la Universidad de León. Dato que sería interesante conocer. Tampoco sabemos las riquezas que posee el desconocido mecenas. En su momento Amancio Ortega, el tercer hombre más rico del mundo con una fortuna de 38000 millones de euros, donó, con gran propaganda (hecho que hay que reconocer que no busca el mecenas de León) de los medios, 20 millones de euros a Cáritas. Es, equivalente matemático, como si un trabajador que gana 19000 euros al año diera a esa organización 10 euros. Mentira. Para el trabajador que gana 19000 euros el esfuerzo es mucho mayor que para el señor Ortega.
Me parece humillante para la Universidad de León, y para toda la enseñanza pública, que la posibilidad de estudiar de unos alumnos esté, cual si retrocediéramos 2000 años a los tiempos de don Cayo Cilnio (por cierto, ¿cuántos esclavos tendría? ¿haría honor al generoso apellido que nos ha legado con ellos?), en manos de la riqueza de una persona de la que no dudo de su buena voluntad, de que sea persona o entidad... caritativa (palabra cuyo protagonismo parece que se irá agigantando).
Lo siento Helena, ( véase http://josejuanhdezlemes.blogspot.com.es/2013/06/wert-ante-helena-o-una-no-ficcion-de.html) pero tú no eres leonesa. Aunque quién sabe, quizás queda por allí, por Lanzarote, algún cacique de vieja estirpe, duro pero sentimental, que en estos momentos está pensando en levantar el teléfono y ponerse el contacto con don José Regidor (nunca un apellido fue tan apropiado), Rector Magnífico de la Universidad de Las Palmas. Si la llamada le desconcierta, puede contactar con su colega leonés que, a lo mejor a su pesar, está retrocediendo camino.
 
 

domingo, 7 de julio de 2013

Juan Carlos y su padre espiritual. Sobre malandrines y malandrinos


El término malandrín (plural malandrines), actualmente en desuso, según la RAE, significa: "maligno, perverso, bellaco". Resumiendo: una pieza de cuidado, un malvado. Es una palabra que proviene del italiano malandrino que quiere decir salteador.

Hace varios días  (creo que fue el 4 de julio), cuando leí las declaraciones de La Casa Surreal, ese ente que utiliza el ocupante de la jefatura del estado español para transmitir al pueblo sus pensamientos (mejor así, con filtro, que afrontar la posibilidad de que mande a callar a un jefe del estado no lacayo), me vino a la mente la palabra que defino al inicio, pensé, con  un impulso feroz, este tipo es un malandrín. Reconozco que yo asociaba la palabra, aparte de con un espadachín diciéndole a otro a voz en cuello: "¡Ah malandrín, probarás el frio de mi acero!", principalmente con la desvergüenza, con la bellaquería (su tercera acepción según la RAE). No obstante creo que no iba muy desencaminado.

Dicho esto, entraré en harina.

El padre espiritual del ocupante de la jefatura del estado como todos ustedes saben se llamaba Franco. Este individuo era un malandrín y un malandrino. Era maligno, perverso y bellaco, condimentos no exclusivos, pero si necesarios, para modelar un fascista de buena calidad. Hasta ahí el malandrín. Pero también le podemos aplicar, con suma precisión, el concepto italiano malandrino que significa, como les dije, salteador. Si hablo de salteadores a más de una persona se le viene a la mente Curro Jiménez o incluso Robin Hood. Figuras simpáticas que se dedicaban a ayudar a los débiles en contra de las sevicias de los poderosos. Franco, incluso por su voz de pito, no era Pepe Sancho y su vozarrón, pero si fue un salteador, y no un salteador cualquiera, fue el más importante del  S. XX español. Asaltó, con otros generales malandrinos y con el apoyo de Hitler y Mussolini (malandrines que sí acabaron en el basurero de la historia), la 2ª República Española. El historiador e investigador José María García Márquez en un magnífico  artículo en Publico http://blogs.publico.es/memoria-publica/2013/07/06/la-historia-como-botin-de-vencedores/ explica, entre otras cosas lo siguiente, textual: "El 18 de julio, el presidente de la República Manuel Azaña licenció a todas las tropas que se colocaran bajo los mandos golpistas. Desde ese mismo día, con el mayor rigor histórico, los militares sublevados pasaron a ser bandas armadas". O sea, bandas de salteadores. El 1º de octubre de 1936 Franco fue designado jefe supremo de esos delincuentes. Y esa banda de malhechores torció el brazo de la República. Su caudillo usurpó, ocupó, -era un ocupante en su propio país- la jefatura del estado hasta 1975.

En 1947 llega a España Juan Carlos de Borbón, nacido en 1938 (¡oh casualidad!) en la Roma fascista. Y el buitre comenzó a alimentar al polluelo. Y en 1969, 22 años después de su llegada a la tierra ocupada por el fascismo, el gran salteador, el malandrino supremo, le dice al ya crecidito rapaz: tu ocuparás mi puesto cuando yo muera. El ocupante transmitió en herencia el territorio y el cargo ocupado. Por cierto, el hijo espiritual ante los festines del buitre nunca dijo ni mu.

Y hoy, mientras escribo, sigue ocupando el cargo legado por el malandrino, y se permite, a través de su Casa Surreal, mostrarnos su catadura. Veamos.

Es capaz de decir que el caso Noos, en el que su hija ha tenido un trato de favor evidente, es un martirio. Esta idea demuestra que cuando dijo aquello de que la justicia debe ser igual para todos mentía. El quiere justicia rápida, en un país de justicia lenta, pues si no el señor se siente martirizado y sufre. Con que sufra el muchacho de 22 años al que le piden un año de cárcel por robar en 2009, con 18 años, una gallina tasada en 5 euros, es suficiente. Ese pobre muchacho seguramente será una persona marginal, nacida para pasarlas canutas, sufrir le viene de cuna, y él, en cambio, es hijo de su padre.

Pero la Casa Surreal estaba sembrada.  Expresó su molestar con los abucheos con que últimamente, en sus actos públicos, es obsequiada tan distinguida familia. Y lo peor no es que exprese su molestia, pues de eso se trata, de transmitirles, de traspasarles  nuestra molestia por soportar su existencia (como ocupantes privilegiados). Lo peor es que los consideran "una falta de educación". Mira Borbón, (según Anasagasti, en tu tan cacareada campechanía usas mucho el tuteo, por lo tanto me tomo la licencia y cambio el tratamiento), aquí la única falta de educación y de dignidad es la tuya, que recibiendo tu cargo de un salteador, declarado fuera de la ley por el gobierno legítimo de la 2ª República el 18 de julio del 36, no tuviste la gallardía de ponerlo a escrutinio público mediante referéndum. Sí, fuiste muy maleducado con el pueblo español. Siendo como eres católico, deberías hacer acto de contrición y solicitar tu mismo la reparación, aunque sea tardía, de ese acto malandrín (maligno, perverso y bellaco) que llevaste a cabo apoyado por la banda armada que tomo el poder en 1939.

La traca de la Casa Surreal es el tema de la cuenta de 375 millones de pesetas (2,25 millones de euros) que tenías en Suiza fruto de la herencia de tu padre. Esto me hace sentir vergüenza ajena. Dices que usaste la herencia para pagar las deudas de tu padre físico. O sea, don Juan, tenía 728 millones de pesetas en Suiza (sobre una fortuna total de 1.100 millones de pesetas), pero era un moroso, lo que en Canarias llamamos un tramposo. Y tú, a través de tu surreal casa, para que no pensemos lo que pudiste disfrutar con esa pasta nos dices que papá era mal pagador, un hombre poco honorable que no pagaba lo que debía, que la herencia era un caramelito envenenado. Por último tienes la convicción de que los albaceas liquidaron los impuestos testamentarios correspondientes. Pero no hay pruebas documentales porque han pasado 20 años, que aunque el tango diga que no son nada, Hacienda dice que son muchos para ella.  Y pensar que en el archivo histórico de cualquier ciudad hay documentos de todo tipo de hace 300 o 400 años. Lo tuyo y lo de tu familia es pura mala suerte. Documentos desaparecidos, confusiones masivas de notarios y registradores de la propiedad con el carnet de tu hija. Es un martirio, como dije antes, pura sevicia.

Ocupa de la jefatura del estado, estás poniendo en situación comprometida hasta al PPSOE, esos que de pie en el congreso te aplauden cuatro minutos, esos que junto a la banda militar y la eclesial te llevan en parihuelas. Pero sé sincero, no notas que su paso últimamente es un poco más inseguro. A ver si se van a echar a correr... No sé porqué, pero tengo la impresión de que tu hijo está expectante a tu lado, por si hay que saltar.
 
Estáte tranquilo hombre. Seguro que son vanas ilusiones de un revanchista, de un tipo que, no matando una mosca, defiende el odio de clase que le inspira el año de cárcel por robar una gallina, de un resentido social, como diría Javier Ortiz, que, brillante y preciso, te llamaba con el título que mejor te define: Su Bajestad. Aquí un brevísimo texto de Javier donde usa el término. http://www.unidadcivicaporlarepublica.es/documunntosrep/mia%20por%20obligacion.htm

 
Posdata: pido disculpas por los espacios que a veces salen entre palabra y palabra y quedan poco estéticos. Donde yo redacto el texto no están. Si alguna persona sabe como lograr que no aparezcan y quiere explicármelo quedo muy agradecido.

miércoles, 3 de julio de 2013

Lacayos versus Dignos. Un texto en caliente y caliente

Generalmente no me gusta escribir en caliente o caliente (en la acepción que tiene el término de enfado, claro), pero al ver la noticia de que el presidente de Bolivia, Evo Morales, está bloqueado desde hace un buen número de horas en el aeropuerto de Viena, tras que Francia, Italia, Portugal y España le hayan negado el tránsito por su espacio aéreo, al sospechar que podría llevar en su avión a Snowden, lo que Bolivia ha desmentido, he sentido la necesidad, no de reflexionar, sino de, como hacia Beneharo, el derrotado caudillo guanche, en la "Cantata del Mencey Loco", que grabaron originalmente en los 70 Los Sabandeños (después la reeditaron), "lanzar imprecaciones al cielo". Pues sientes que a otro sitio no puedes mirar, por muy ateo que seas, que no hay escapatoria al lacayaje, que el servilismo a unos EEUU que espían a sus supuestos amigos (algo dudoso, pues la amistad es entre iguales), no tiene límite.  En el aeropuerto de Gando (Gran Canaria) se ha desplegado la policía, creándose una especie de comité de crisis que, son especulaciones, en el caso de que el avión aterrizara aquí podría plantear, por escrito por supuesto, la posibilidad de registrarlo. Únicamente los gobiernos del Alba (Alianza Bolivariana de las Américas) han estado en contacto con Evo proponiéndole alternativas. Y ese enorme (en dignidad) líder de un pequeño país, Ecuador, llamado Rafael Correa incluso ha propuesto una retirada de embajadores del mentado Alba.
El premio nobel de la paz (en chiquitito, para que el propio premio no se avergüence aún más), es un gánster con cara de negrito bueno y encima progre (para quién considere mis palabras racistas, siempre digo que el racismo está, principalmente, en el grosor de la billetera, a ningún jeque árabe le llaman moro de mierda, ni en Canarias, por ejemplo, la comunidad hindú, absolutamente endogámica, ha sido jamás cuestionada). El historiador Josep Fontana escribió una monumental obra sobre el mundo desde 1945 hasta nuestros días, que tiene un nombre que calza con esta situación como un guante. Su título es: "Por el bien del Imperio". Hoy tiene enorme vigencia. Además un imperio que se sabe amenazado es más peligroso que nunca. La historia está muy viva. Un dato esperanzador a nivel de pensamiento: uno de los libros de no ficción más vendidos de la última feria del libro de Madrid fue "El Manifiesto Comunista". América del Sur nos envía un poderoso soplo de aire fresco, se alza como un espacio libre, un espacio de asilo para los prófugos del imperio. Assange lleva más de un año refugiado en la embajada de Ecuador en Reino Unido, Snowden también ha mirado hacia el Sur en busca de refugio. Hoy en día es causa de la izquierda mundial la defensa de los organismos regionales que se están creando en América Latina como un contrapoder o poder alternativo a EEUU.
En la educación sentimental de algunos, aunque seamos
de izquierdas, Francia, paridora de la revolución burguesa que abre la contemporaneidad, es tierra "mítica" en el sentido de las libertades, de asilar a perseguidos por las horrendas dictaduras del cono sur o de la España fascista. Por eso, sentimental que es uno, duele verlos renegar de su tradición. España no, España no reniega de nada, país cultivado durante 40 años en el fascismo, del que nunca ha soltado lastre (en la chepa tenemos al "hijo" de Franco), aplica una máxima: el servilismo con el fuerte y la prepotencia con el débil.
Al menos hubo suerte y el domingo por la noche nos libramos de ver a miles de individuos, que no se reúnen en las plazas públicas para reivindicar un derecho o defender una dignidad, gritando como posesos el repugnante y acéfalo: " yo soy españooo, españooo, españooo...".
Pues a disfrutarlo.